El acné es una de las afecciones cutáneas más comunes, que seguro has sufrido en mayor o menor medida. Suele darse sobre todo durante la adolescencia y la juventud, aunque el acné adulto es más común de los piensas.

En torno a este trastorno cutáneo se han construido una gran cantidad de mitos y leyendas urbanas, que crean gran confusión, ya que están tan arraigadas que la mayoría de las personas cree que son ciertas.

A continuación, te contamos una serie de creencias en torno a esta afección para que salgas de dudas:

El acné es de adolescentes. Es cierto que su aparición suele ser durante la pubertad, que es cuando aumentan los niveles hormonales, sobre todo de los andrógenos (testosterona). Estos son estimuladores de la producción de sebo por parte de las glándulas sebáceas. Por norma general hacia los 20-25 años, se reducen estos niveles hormonales y desaparece acné. Sin embargo, también puede aparecer en la edad adulta, especialmente entre mujeres por la menstruación, durante el embarazo, por tener ovario poliquístico… o bien al tomar ciertos medicamentos como corticoesteroides y esteroides anabolizantes.

El chocolate favorece el acné.  Esta creencia no es cierta, ya que no existen estudios que avalen que el chocolate produce un empeoramiento del acné. De hecho, cada persona es diferente y puede reaccionar de distinta manera, por lo que, si detectas que te afecta su ingesta, trata de reducir el consumo para evitar un brote.

Las pieles grasas son las que tienen acné. Este es otro falso mito. El acné se debe a una combinación de hormonas, sebo y bacterias que da lugar a una inflamación de los folículos pilosos (los poros de la piel donde crece el pelo). Si bien es cierto que las pieles grasas tienen más probabilidad a llegar a tener acné, pero cualquier tipo de piel puede padecer un brote por causas hormonales, o polución, que altere la microbiota de su piel.

Las golosinas y pasteles pueden desencadenar brotes. En este caso si es cierto, de hecho, estudios recientes han probado que los alimentos con alto índice glucémico –que son aquellos que causan un pico de insulina- puedan empeorar el acné.

Si tienes granitos debes evitar el maquillaje. Error, esta es otra falsa creencia, lo único que debes hacer es utilizar maquillaje sin aceites y no comodogénicos. De hecho, existen productos que contienen ácido salicílico que de hecho ayudan a tratar y evitar futuros brotes. Para cuidar tu rostro evitar infecciones procura limpiar tu rostro antes de irte a dormir y lava tus brochas de maquillaje para eliminar las bacterias y la grasa acumulada.

Los alimentos grasos propician el acné.  Este es otro mito muy común sobre el acné. Hay una creencia generalizada de que la grasa alimentaria se traduce en más grasa en tus poros de la piel, sin embargo, no hay una relación directa entre ambas. No obstante, una alimentación incorrecta o una alta ingesta de alimentos que contengan una gran carga glucémica alta y desnatados o semidesnatados lácteos puede aumentar la probabilidad de que aparezca el que llamamos acné inflamatorio.

El alcohol produce más brotes. Este es otro de los mitos que circulan por ahí y es falso. No existen ninguna evidencia científica que demuestre que el alcohol influya de alguna manera sobre el acné. Lo único que sí se sabe es que empeora el enrojecimiento del rostro ya que su ingesta favorece la dilatación de los vasos sanguíneos de la piel y produce deshidratación, por lo que es conveniente beber siempre con moderación.

Si padeces un acné severo, con lesiones y doloroso, lo mejor es que acudas a tu médico para seguir un tratamiento que te ayude a acabar definitivamente con él. Procura tener una buena limpieza del rostro diariamente para evitar una mayor obstrucción de los poros.