La varicela, es una de esas enfermedades pasajeras y contagiosas que solemos asociar a los niños, pero, nada más lejos de la realidad. ¡En la edad adulta sus síntomas suelen ser mucho más fuertes!  Es más, tanto en bebés como en embarazada, adultos o personas con pocas defensas, ¡puede hasta ser mortal! No debemos quitarle la importancia que tiene porque ya la hayamos pasado…

En adultos, los síntomas son más fuertes y también más duraderos. Entre los primeros síntomas más comunes y reconocibles en una primera inspección para nuestros médicos están: 

  • Fiebre
  • Dolor abdominal y malestar general, en adultos, viene a ser algo parecido a una gripe fuerte.
  • El símbolo, por excelencia, de la varicela son los granitos y, su primera aparición, suele darse, en la mayoría de los casos en la cara. Estos “granitos” son denominados como “vesículas” y, en primer lugar, aparecen como puntos rojos hasta que, poco a poco, van llenándose de pus para, posteriormente vaciándose y formando heridas. ¡Todo ello mientras pican sin parar! Nada agradable que digamos…
  • El tórax y las extremidades suelen ser las siguientes partes afectadas llegando incluso a aparecer vesículas en cuero cabelludo, partes íntimas e inclusive garganta. ¡Qué horror!
  • También comenzarás a notar debilidad muscular, más cansancio de la cuenta, como decíamos, algo parecido a una gripe.

Te preguntarás, ¿cómo he llegado yo a esto si de pequeño me salvé? Pues, simplemente adquiriendo el virus a través del aire cuando una persona infectada ha tosido o estornudado. Por ejemplo, un día en el centro de salud… ¡Ni más, ni menos! Cuando menos te lo esperas…

Si te notas estos primeros síntomas, ¡vuela a tu médico!