Un dolor muy intenso, durante mucho rato y sin ningún motivo aparente. Este dolor es un fenómeno complejo y necesario, ya que sentirlo suele ser una respuesta de alerta. ¿Pero qué pasa cuando no es así? ¿Y si aparece cuando no hay ninguna señal de alarma? Pues este fenómeno es lo que se conoce como dolor neuropático.

En España, según la Sociedad Española de Neurología (SEN) más de 3 millones de personas sufren dolor neuropático, un 77% de ellos de forma crónica. De hecho, el 50% de las consultas que se realizan en Atención Primaria son como consecuencia de algún dolor, y de estas, el 25% son por dolor neuropático.

Qué es

El dolor neuropático está causado por una lesión primaria o una disfunción del sistema nervioso central o periférico, con destrucción y/o afectación nerviosa. Por si no lo sabes, es un problema sanitario creciente, tanto por el número de pacientes diagnosticados que va en aumento, como por la repercusión en su calidad de vida.

Aunque aparentemente todo parece estar correcto, el daño está camuflado en los nervios por lo que es muy difícil de ver y, por tanto, de diagnosticar. De hecho, pueden pasar meses desde que un paciente comienza a notar síntomas hasta que obtiene el diagnóstico definitivo. Entre tanto, los médicos se habrán dedicado a ir descartando diagnósticos, normalmente relacionados con lesiones en otros tejidos u órganos.

Es una enfermedad que afecta significativamente a la calidad de vida de las personas que lo sufren, tal y como afirman un 85% de los pacientes, y se da principalmente entre personas de entre 45 y 65 años de edad. Para más inri, suele estar asociado a otras patologías, como trastornos del sueño, ansiedad y depresión.

Síntomas de dolor neuropático

Las personas que lo padecen, describen el dolor como continuo, quemante y punzante. Las “pistas” que da el cuerpo son las siguientes:

  • Es un dolor que da la sensación de quemazón, pero también puede generar sensación de frío. Es probable que un mismo afectado sienta las dos cosas en distintos momentos.
  • Es como una descarga eléctrica.
  • Funciona por episodios y puede ser intermitente.
  • Puede producir adormecimiento o hipersensibilidad

También hay otro mecanismo que explica la aparición del dolor cuando lo hace a través de un estímulo. Se produce ante el roce de cualquier cosa, incluso la ropa al cabo de un rato puede empezar a sentir esa quemazón típica de la forma espontánea.

Se localiza en una parte concreta del cuerpo como, por ejemplo, un brazo o una pierna, aunque en algunos casos puede afectar a varias zonas. Suele ser un dolor crónico y permanecer con el paciente durante años.

En ocasiones, llega a cronificarse, si bien el tratamiento mejora el dolor y la calidad de vida del paciente.

Lo que pasa con el dolor neuropático es que, al ser provocado nuestro propio sistema nervioso, funciona de forma anómala y confunde estímulos normales con dolorosos. Es decir que, frente a estímulos que a priori no resultarían molestos a una persona, como la temperatura o el tacto, nuestro cuerpo los percibe como dolorosos y, por tanto, el dolor pierde su función de alerta y protección.

Este mal funcionamiento de algunas zonas del tejido nervioso puede comenzar sin causa aparente, cómo sería en el caso de la fibromialgia, o puede producirse tras un episodio de herpes zoster (neuralgia postherpética). Otro motivo puede ser como consecuencia de la diabetes (neuropatía diabética) o por después de una lesión en la médula espinal. Estas enfermedades pueden dejar secuelas en el funcionamiento de los nervios y por tanto se produce el dolor neuropático.

Causas del dolor neuropático

Las causas del dolor neuropático no se saben exactamente porque surgen, aunque si hay casos en los que más o menos se puede determinar una causa. Sí es verdad es que hay factores que pueden hacer que la intensidad del dolor se incremente y perdure más. De hecho, estos factores tienen que bastante que ver con la preocupación, que una persona que se preocupe mucho puede hacer que sienta más dolor.

Ante cualquier tipo de dolor extraño y que no identifiquemos, lo primero que debemos es acudir al médico, para que nos revise. Si cuentas con un seguro médico, la atención y el acceso a los especialistas, será mucho más rápido.

Tratamiento

Si se detecta que el dolor está en línea ascendente, es decir que cada día le duele más al paciente y con más frecuencia, la ayuda farmacológica puede ser la mejor opción.

De hecho, es el único medio del que se dispone en la actualidad para frenar lo antes posible el proceso de sensibilización de los nervios.

Una vez diagnosticado, al tratarse de un dolor con un origen tan complejo, los médicos suelen probar diversas combinaciones de fármacos y tratamientos, hasta dar con la solución que mejor se adapte a cada paciente, ya que el dolor es algo complejo que no se puede medir y que cada persona siente y padece de forma diferente.

Normalmente los analgésicos habituales son ineficaces para tratar a estas personas. Al tratarse de una lesión nerviosa, se requieren fármacos con una actividad más centrada en este tipo de tejido, como algunos antidepresivos (amitriptilina o duloxetina) o bien determinados antiepilépticos (gabapentina o pregabalina).

Además, se recomienda mantener unos hábitos de vida saludables: como son una buena alimentación, realizar ejercicio físico suave, hacer uso de técnicas de relajación como el yoga y la psicoterapia, siempre en combinación con el tratamiento médico. Todas estas medidas suelen ser muy útiles para los pacientes con dolor neuropático.

Hay que tener en cuenta que el dolor neuropático es incapacitante y afecta profundamente a la calidad de vida de las personas que lo sufren. Tras comenzar el tratamiento, el paciente tiene que ser muy consciente de que, aunque esté mejorando, habrá baches.

Este tipo de dolor es acumulativo, y se nota más por la noche. Por eso, si el paciente tiene que hacer alguna actividad es mucho mejor hacerlo por la mañana y no por la tarde.

Es importante que la persona que lo padece no se aisle. Es vital recuperar la vida social y las cosas que se hagan sean pensando en positivo, siempre y cuando no provoquen dolor.

También se recomienda generar sensaciones agradables cerca de la zona de dolor. Es una forma de que el cerebro reciba estímulos positivos y de reeducarlo en la percepción para que aprenda otra vez a interpretar las sensaciones de forma correcta.