La artrosis es una alteración patológica que ataca a las articulaciones. Ocurre cuando el cartílago protector, ubicado en las extremidades de los huesos, se desgasta con el tiempo. Es de carácter degenerativo y no inflamatorio. Además, suele producir deformaciones bastante notables en la articulación afectada.

Las zonas más comunes en las que suele aparecer esta dolencia son rodillas, cadera, manos, pies y columna vertebral.

Para proteger la salud de tus huesos y evitar que, con el paso de los años, surjan este tipo de enfermedades, es mejor que estés atento a la aparición de posibles síntomas como los que detallamos a continuación. Además, en el caso de la artrosis, las dolencias no son constantes sino que la mayoría de las veces, aparecen cuando ha habido un movimiento o cuando la articulación lleva demasiado rato sin moverse.

¿Cómo saber si sufres artrosis?

Algunos de los primeros síntomas que revelan la artrosis son:

  1. Dolor de la articulación en cuestión, sobre todo al realizar un movimiento. Por ejemplo: cuando te levantas de la cama tras haber pasado la noche en posición horizontal o cuando giras la articulación que afectada para realizar alguna acción.
  2. Hinchazón que puede derivar en entumecimiento.
  3. Rigidez de la zona tras llevar varias horas en la misma postura. Por ejemplo, al despertarse. Esta rigidez también puede dar problemas a la hora de realizar actividades cotidianas como, por ejemplo, en el caso de las muñecas, conducir o maquillarse.
  4. Crujido al mover la articulación dañada.
  5. Pueden aparecer protuberancias dolorosas en el extremo de los huesos, sobre todo de manos y pies, deformando la zona.

Como ya os comentamos hace unos meses en el post “el peligro de chascarse los dedos”, cuidar las articulaciones durante toda la vida puede evitar que la artrosis aparezca o, al menos, atrasar su aparición. Por ejemplo, bebiendo suficiente leche, durante la niñez y juventud.

¿Cómo tratar la artrosis para reducir las molestias lo máximo posible?

En el caso de que la dolencia vaya a más, hay ocasiones que se requiere de cirugía para frenar el avance de todos los síntomas y mejorar la calidad de vida de la persona afectada.