Seamos realista, eso de despertarte por la mañana con buena cara y estirar los brazos con una sonrisa que siempre vemos en las películas y series, ¡no es real! Es una auténtica mentira o, ¿tú lo haces? ¿Conoces a alguien que lo haga?

Seguramente identifiques más con él, - “¡oh no por favor!, esta noche me iré a la cama mucho antes, ¿Por qué a mí? Me muero de sueño, venga apuro 3 minutos y 24 segundos más…” Una auténtica odisea matinal, luego, una vez llevamos en marcha unos minutos ya comenzamos a sentirnos menor, pero, el momento de chocar de bruces con la realidad, ese momento de mirar el reloj es, ¡terrible!

¿Nos equivocamos? En el fondo, sabéis que no.

Pues bien, en este sentido, os habréis dado cuenta de que todos, o casi todos, los aquí presentes, lo reconozcamos o no, padecemos dysania.

Se trata básicamente, de la incapacidad o falta de fuerzas y ganas para levantarnos por la mañana. Siempre se crea en nuestro yo interior una pequeña batalla con el único objetivo de dormir más, ¡ojalá fuera sábado!

Según los especialistas del sueño, la dysania puede deberse a trastornos emocionales o un “estado de conciencia alterado” que hace que nos cueste mucho trabajo despertar y hacer frente a la realidad. Puede que seamos felices y nos vaya bien, pero, en el fondo, nos da pereza enfrentarnos otro día más a la realidad.

Por tanto, la conclusión que extraemos es que la dysania no es una patología o una enfermedad como tal, sino que es un signo de alguna otra dolencia física o mental, sobre todo cuando el problema tiene un carácter más serio, ¡cuando nos cuesta levantarnos de verdad! Eso, no nos sucede a todos de forma tan brusca y cuando sucede, es porque algo va mal.

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El sueño es lo que nos hace tener salud y ser felices, ¿qué haríamos sin él? Ya que tenemos que hacerlo, ¡hagámoslo bien!