Seguro que durante la última semana has oído hablar de esta bacteria. Y es que desde hace unos días en España estamos en alerta sanitaria por listeriosis producida por un brote de carne “La Mechá”, procedente de Sevilla.

La listeriosis es una infección causada por la bacteria Listeria monocytogenes, bastante común en el medio ambiente y que llega al organismo a través de alimentos contaminados.

El peligro de esta bacteria es que se adapta muy bien a diferentes ambientes, coloniza todo tipo de comidas y se las ingenia para multiplicarse incluso en el interior de la nevera. Por eso es una de las principales causantes de infecciones alimentarias en todo el mundo. Soporta condiciones adversas como la ausencia de oxígeno y temperaturas de congelación.

De hecho, no es tan fácil de detectar, como otros agentes contaminantes de los alimentos, ya que otras bacterias se ven porque estropean el producto, sin embargo, la listeria no da señales de que está ahí.

La Listeria monocytogenes es muy común en el medio ambiente y puede encontrarse en el suelo de los campos de cultivo, el forraje del ganado y en varias especies de animales tanto salvajes como domésticos.

Puede entrar en nuestra cadena alimentaria por cualquiera de estos focos y llega hasta los hogares por dos posibles vías. Una, a través de alimentos crudos -frutas, verduras, leche sin pasteurizar, etc.-; Y dos, por medio de productos elaborados a base de plantas que, a su vez, han sido colonizadas a través de las materias primas.

Los más comunes son: la carne cruda, embutidos loncheados envasados al vacío, quesos blandos hechos con leche cruda y ahumados, entre otros. En nuestra cocina, puede campar por el cajón de las verduras e incluso en la nevera.

Síntomas y cómo prevenirla

Las personas que están infectadas por una listeriosis invasiva suelen desarrollar los síntomas entre una y cuatro semanas después de haber ingerido algún producto contaminado.

Aunque en la mayoría de personas sanas cursa de forma asintomática o con cuadros leves —trastornos digestivos, fiebre...—, la listeria puede ser muy grave e incluso mortal en personas mayores y con el sistema inmunológico debilitado.

Es especialmente peligrosa durante el embarazo, sobre todo para el bebé ya que puede causar abortos, muerte fetal y graves secuelas- incluso cuando la madre tiene la infección sin sufrir trastorno alguno.

En casos graves, puede provocar meningitis o encefalitis. Pero suele mostrar otros signos para reconocerla como son: dolor de cabeza, rigidez en el cuello, confusión, pérdida de equilibrio y convulsiones, aparte de fiebre y dolores musculares.

En personas sanas, la listeriosis apenas causa problemas. De hecho, un 10% de la población es portadora asintomática y el consumo de productos infectados, como mucho, causa cuadros leves.

Para evitar contraer esta bacteria se conveniente seguir unas sencillas pautas:

  1. lavar bien frutas y verduras
  2. refrigerar de manera adecuada los alimentos
  3. no mezclar en la nevera hortalizas y las comidas ya elaboradas 
  4. no consumir lácteos y preparados que no hayan sido previamente pasteurizados.

También es altamente recomendable que ciertos productos como por ejemplo el melón, que no suelen consumirse enteros de una vez, se mantengan en la nevera una vez abiertos.

Actualmente, el brote por listeriosis está siendo atajado. La partida de carne contaminada, que fue distribuida a diferentes puntos de España ha sido localizada y retirada. Desde el Ministerio de Sanidad se ha dado orden de la retirada de todo el producto y la fábrica está cerrada para evitar que se extienda.

Es importante recalcar que el contagio se produce sólo por la ingesta oral de este alimento y no de persona a persona.

De todas formas, si tienes algún síntoma, lo mejor es contar con un buen seguro de salud, donde te atienda un especialista.