Si hace poco hablamos sobre los perfiles falsos en las redes sociales, no fue por azar sino por la necesidad de alertar sobre este problema. La mayoría de españoles no nos damos cuenta y ponemos datos personales “a lo loco” que, con un poco de investigación, cualquiera puede localizar… ¡Mucho ojo!

  • ¿No puedes pasar media hora sin mirar el teléfono? Si el tiempo que tardas en mirar el teléfono desde la última vez es inferior a diez minutos. Tienes un problema. Para cambiar ese hábito, primero tenemos que reconocerlo y luego, hacer un esfuerzo. Al principio costará, luego nos acostumbraremos y después seremos más libres. Si te escriben en WhatsApp y no contestas un minuto después, ¡no pasa nada! Fíjate horarios y lucha por seguir tus propias reglas.
  • ¿Aplazas tus responsabilidades? Tengo que hacer esto, pero, voy a mirar primero las redes no vaya a ser que me haya perdido algo extremadamente importante en los últimos minutos. ¡Lo hacemos mucho más de lo que pensamos!
  • ¿Estar sin el teléfono móvil te genera inseguridad? Déjalo en casa algún día cuando vayas al trabajo, ¿estás cómod@? ¿No sabes que hacer? Si pasas un “mal” día, continúa dejando el teléfono en casa durante más jornadas hasta que rompas finalmente el hábito.
  • ¿Duermes con el teléfono debajo de la almohada? ¿Qué es lo primero que haces cuando te despiertas?
  • ¿Tienes la necesidad irrefrenable de compartir todo lo que te sucede o eres más de cotillear a los demás?
  • ¿Te frustras si una foto no recibe los likes que esperabas?

Por tu salud física y mental, es mejor que revises todos los puntos anteriores y realices una reflexión profunda. Una vez localices tus problemas podrás comenzar con los cambios. Una cosa es disfrutar de las ventajas que nos da la tecnología y otra, muy distinta, es hacernos adictos a ella. Sobre todo, en relación a las redes sociales, ya sabes, vidas idílicas. ¿Alguien se hace fotos sentado en la oficina o en un mal día? ¡NO!