Atención a todas aquellas personas que trabajáis y estáis leyendo esto. Si os decimos que en Japón ya se ha acuñado un término que se refiere a la muerte repentina en el puesto de trabajo, acuñado como Karoshi, os estaréis dando cuenta de que seguro, segurísimo tiene algo que ver con el estrés o la ansiedad laboral. ¡Por ahí van los tiros!

Los horarios demasiado herméticos, las altas dosis de trabajo día a día, competitividad con los compañeros y las tensas relaciones con los jefes o cargos superiores, tarde o temprano, pasan factura. Si a todo ello sumamos la falta de tiempo para invertir en nosotros mismos con planes de ocio acompañados de nuestras amistades o simplemente para disfrutar de la soledad, los sujetos podemos llegar a un punto de no retorno que nos haga perder el control de nuestra vida.

Este síndrome, también denominado como de desgaste emocional, fue reconocido oficialmente en el año 1974 (EEUU) dejando claro que no solo influye en la productividad y vida laboral del sujeto, sino que también en su vida personal y emocional. Puede aparecer a cualquier edad siempre que se lleve un estilo de vida estresante al límite claro…

Algunas causas que pueden derivar a ese desgaste son:

  • Un trabajo aburrido o demasiado monótono, sin alicientes de superación.
  • Tensión con compañeros, jefes o con el trabajo en cuestión.
  • Que no se valore el trabajo por parte de los jefes, de vez en cuando una palmadita en la espada es más motivador que una subida de sueldo.
  • Personalidad demasiado perfeccionista, hecho que a veces es utópico…

No hace falta estar en una oficina ni ser un gran ejecutivo/a para poder padecer este síndrome. Puede que haya personas que se dedican a las tareas del hogar que también lo padezcan debido a la monotonía del día a día.

Siempre debemos fijarnos objetivos, aprender a adaptarnos y elegir motivaciones, aunque sea en otros ámbitos, que nos hagan evolucionar. ¡Eso es vivir!