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¿Puede el tomador del seguro ser una persona distinta del propietario del vehículo?

Según se desprende de la legislación vigente, en España -al igual que en el resto de países de la UE- todas las personas que son propietarias de un vehículo tienen la obligación de contar con un seguro de responsabilidad civil obligatoria, que tiene como objeto cubrir cualquier daño a terceros provocado por el conductor del coche, ya sea físico o material, en caso de sufrir un accidente mientras conduce el automóvil; se trata, con relación al seguro de coche, de la única obligación que impone la legislación española a los propietarios de un vehículo. Por lo tanto, la respuesta es que sí. Aunque resulta conveniente matizar que la última palabra la tienen las entidades aseguradoras, ya que, en determinadas ocasiones, imponen que tomador del seguro y propietario del coche sean la misma persona.

Tomador y propietario: qué papel juegan en el contrato de seguro de coche

El  tomador del seguro es la persona, física o jurídica, que suscribe el contrato con la entidad aseguradora; por lo que asume las obligaciones derivadas del mismo, excepto las que, por su naturaleza, deban ser cumplidas por el asegurado o beneficiario. El tomador, básicamente, tiene la obligación de abonar la prima pactada en el contrato y, en caso de siniestro, debe comunicarlo a la aseguradora, comprometiéndose a poner los medios a su alcance para atenuar las posibles consecuencias. Pero el tomador también tiene derechos, como a estar correctamente informado antes de firmar el contrato o a solicitar cambios en la póliza a la aseguradora durante la vigencia del mismo. Asimismo, está capacitado para informar a la aseguradora de los cambios que pueden afectar a la valoración del riesgo que cubre el contrato; por ejemplo, en el caso de un vehículo, el tomador podría comunicar a la entidad que el coche asegurado pasa de estar estacionado en la calle a contar con una plaza de parking, aspecto que las compañías tienen en cuenta a la hora de valorar el riesgo. Y, por último, el tomador es la persona que tiene la competencia para designar a los beneficiaros que recibirán la indemnización de la compañía en caso de siniestro; asignación que puede modificar cuantas veces quiera siempre que esté de acuerdo con las condiciones pactadas en la póliza.

Por su parte, sobre el propietario del vehículo, conviene aclarar que se trata del titular del mismo; de hecho, su nombre figura en el permiso de circulación del automóvil. Además, sobre él recae la obligación de contratar un seguro para el vehículo.

Cuándo se exige que tomador y propietario sean la misma persona

La respuesta depende exclusivamente de cada aseguradora. Pero, existe una circunstancia ante la que, por lo general, suelen obligar a que el tomador del seguro y propietario del vehículo sean la misma persona: cuando el propietario tiene menos de 25 años. En ese sentido, si el dueño del coche es menor de 25 años y no tiene carnet de conducir, la aseguradora puede exigir para acceder a cubrir ese riesgo un documento en el que se especifique que no va a conducir el automóvil. Por el contrario, si el propietario es menor de 25 años pero tiene permiso de conducir, la compañía puede obligar a que esta persona figure también como tomador y conductor principal en la póliza de seguro para el vehículo, sin ni siquiera tener la posibilidad de ser incluido como segundo conductor. 

El porqué de esta imposición por parte de la gran mayoría de aseguradoras se encuentra en la importancia que se concede a la figura del conductor y sus particularidades a la hora de calcular la prima del seguro. De hecho, en función de la edad y de los años de experiencia al volante del conductor el coste del seguro varía, siendo habitualmente la prima del seguro más elevada cuanto menor sea la antigüedad del carné de conducir del propietario al volante del propietario, ya que para las compañías el riesgo es mayor en estos casos. Las entidades evitan así que el propietario de un vehículo que tiene menos de 25 años y cuenta con poca experiencia al volante pueda asegurar su coche a nombre de un tomador que sea mayor de 25 años, con experiencia a volante, así como con descuentos por buena conducción (también conocidos como ‘bonificaciones’), lo que se podría entender como un fraude al seguro.