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Diccionario de seguros

Agencia

Una agencia de seguros es una empresa que, mediante un contrato de carácter mercantil, está vinculada a una o varias entidades aseguradoras determinadas, para las que trabaja y para las que se ocupa de la captación de nuevos clientes que puedan suscribir los seguros ofertados, así como de asesorar a la cartera de clientes de la que disponga cuando se produce un siniestro. 

Su labor no se limita solo a la venta de seguros para particulares, ya que una agencia puede asimismo gestionar la contratación de seguros para empresas, aumentando así la cartera de clientes de las aseguradoras a la que representa. Por otra parte, su trabajo es también procurar que los clientes que ya forman parte de las compañías se mantengan en ellas, tratando así de renovar las pólizas de seguros que se encuentren cercanas a caducar. 

Para ello, la agencia podrá utilizar la imagen propia de la compañía de seguros en su labor de captación de nuevos clientes y venta de nuevas pólizas de seguro. 

El beneficio para una empresa dedicada a servir como agencia de seguros procede de las comisiones que pueden generarse tanto por la operación de sumar nuevos clientes a las compañías, como por las renovaciones que la agencia haya conseguido fomentar.

En ocasiones, se tiende a confundir una agencia de seguros con una correduría de seguros, ya que el cliente final lo que busca es contratar un seguro de coche y se dirige a una agencia determinada. Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre ambos negocios que puede resultar beneficiosa para ese cliente final. 

Así, mientras que una agencia de seguros se encuentra vinculada a las compañías aseguradoras por contrato mercantil y solo puede vender seguros que pertenezcan a dichas compañías, la correduría de seguros tiene la misión de mediar entre un futuro cliente y todas las compañías aseguradoras que ofrecen sus servicios en el mercado asegurador. 

Así, la correduría de seguros tiene un grado de independencia mucho más alto con respecto a las compañías de seguros, y de esta manera se encuentra en disposición de ofrecer un catálogo de productos muy amplio, así como de adecuar el producto final a las necesidades transmitidas por el cliente que busca un buen seguro de hogar, por ejemplo. 

Por ley, las corredurías de seguros están obligadas a defender al cliente, independientemente de la compañía con la que dicho cliente hubiese firmado su contrato de seguro. Son por tanto gestoras también de la cancelación de pólizas con las que el cliente no está contento, o de la tramitación de siniestros buscando el beneficio del consumidor. 

Existe la tendencia a pensar que el precio del seguro es más caro cuando se contrata mediante la actuación de una correduría de seguros, pero, sin embargo, esto no tiene por qué ser así. De hecho, al trabajar con un buen número de compañías tienen un volumen de negocio tal que les permite la posibilidad de negociar los precios, logrando así descuentos altos con los que poner a disposición del cliente un amplio abanico de ofertas.