Quizás ahora las vacaciones de verano las veas tan lejanas que ni te las planteas, pero ser un buen ahorrador tiene recompensas. Es posible que fijar un objetivo a largo plazo sea complicado, pero es fundamental tener clara cual es la recompensa para el objetivo fijado.

Elaborar una serie de presupuestos combinados con el ahorro te servirán de guía para establecer unos objetivos y ayudarte a cumplir el objetivo soñado: pegarte las vacaciones a lo grande, que recompensen todo el esfuerzo realizado durante el año.

Elabora tu presupuesto

Primero fija tu objetivo y elige tu destino vacacional. Una vez lo hayas hecho estima los gastos y fija un presupuesto aproximado. No hace falta que sea exacto, pero si tiene que ser lo más concreto posible para poder fijar un plan de ahorro.

Una vez que sepas cual es la cantidad de dinero que vas a necesitar ya podrás calcular el ahorro necesario mes a mes. Recuerda que cuanto antes empieces menor será el esfuerzo que tengas que hacer.

Ten en cuenta que tu previsión te permitirá ahorrar dinero de cara a gastos que tengas que afrontar si compras por adelantado los billetes de avión o tienes que pagar previamente parte de un alojamiento. Por este motivo quizás sea buena idea que seas más previsor en los primeros meses y tu nivel de ahorro sea mayor para poder hacer frente a los gastos con solvencia y reservar los meses anteriores cercanos a tu viaje a los gastos corrientes que serán más flexibles.

Si eres de los que les cuesta ahorrar, puedes planteártelo como un objetivo por año, es decir, puedes utilizar el método de las 52 semanas. Si no lo conoces esta forma de ahorro se traduce en guardar cada semana la cantidad equivalente al numero de la semana del calendario. De manera que la primera semana ahorrarás un euro y la última 52 euros. El ahorro total al final del año será de 1.378 euros.

Esta práctica además te puede servir para crear hábitos futuros. Lo bueno es que puedes convertir está cantidad en un montante más elevado si lo combinas con productos bancarios de ahorro como pueden ser un depósito o un fondo de inversión.

Siempre que puedas, es una buena idea que “autofinancies” tus vacaciones. Y quizás te plantees como poderlo hacerlo. Pues es tan sencillo como crear una cuenta de ahorro y hacerte transferencias mensuales que te supongan un gasto fijo, como si de un pago se tratara y no te generará gastos de gestión, intereses, etc.

Ten un plan B

Porque puede ocurrir algún imprevisto que te obligue a tirar de tu plan de ahorro, siempre es bueno que tengas previsto un plan B para tus vacaciones. Es decir, tener previsto un segundo destino vacacional menos ambicioso que el inicial por si finalmente no lo pudieras lograr, no te quedes sin recompensa.

De esta manera no sentirás la frustración de la falta de recompensa ante el esfuerzo del ahorrador.

Pero como hay imprevistos que a veces no se pueden evitar, y te surge un inconveniente a pesar de tener ya el viaje pagado, te recomendamos que tengas un seguro para este. Así no perderás todos tus ahorros y podrás posponer el viaje para otra fecha en la que puedas realizarlo.

Si lo contratas es fundamental que tengas claras cuales son las coberturas que no te lleves una desagradable sorpresa al final si encima tienes que suspender tu viaje, no te encuentres con que luego no te devuelvan el dinero, no puedas modificar las fechas o cambiar las reservas.