Incineración o entierro: diferencias de coste, trámites y qué elegir

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Hoy en día, cuando se habla del final de la vida, muchas familias se enfrentan a una elección cada vez más habitual: entierro o incineración. Ambas opciones son totalmente válidas, pero implican decisiones distintas, tanto en lo práctico como en lo emocional. En esos momentos, además de la carga afectiva, surgen gestiones y costes que pueden resultar difíciles de asumir; por eso, contar con un seguro de decesos que ayude a organizar y cubrir estos procesos puede marcar la diferencia, ofreciendo apoyo y tranquilidad cuando más falta hace.

Incineración y entierro: en qué se diferencian

Al afrontar la despedida de un ser querido, es importante tener en cuenta que existen dos opciones comunes: el entierro tradicional o la incineración.

Ambas vías implican decisiones que van más allá del simple rito, hay aspectos prácticos, económicos y de gestión que conviene considerar. En este contexto, contar con un seguro adecuado puede facilitar esos momentos, aliviando ciertas cargas logísticas y financieras para la familia.

Qué es la incineración y cómo se realiza

La incineración, también llamada cremación, consiste en someter el cuerpo del fallecido a un proceso de combustión en un horno crematorio hasta reducirlo a cenizas. Tras la cremación, las cenizas pueden conservarse en una urna, depositarse en un nicho, dispersarse en un lugar permitido o entregarse a la familia para su destino final.

Este procedimiento supone la necesidad de menos espacio físico que un entierro, causa por la que a veces presenta menores costes o complejidades logísticas.

¿Qué es el entierro tradicional?

El entierro tradicional implica depositar el cuerpo del fallecido en un ataúd o féretro, y trasladarlo a un cementerio o espacio funerario para su sepultura en la tierra o en un nicho. En este tipo de sepelio, los familiares suelen elegir la ubicación de la sepultura, la lápida o registro, pensando en las visitas posteriores al lugar de descanso.

Es una opción que mantiene una tradición de ritual muy arraigada en muchas culturas, que implica ciertas gestiones en momentos difíciles y costes (ataúd, terreno, lápida, mantenimiento…) para los que algunas familias ahorran durante años y, que, en cualquier caso, conviene prever.

Diferencias principales en el proceso

  • Tratamiento del cuerpo: en la incineración el cuerpo se reduce a cenizas, mientras que en el entierro se embalsama, permanece en el ataúd y se deposita bajo tierra o en un nicho.
  • Destino final: las cenizas de la cremación pueden conservarse, dispersarse o enterrarse; en el entierro, el cuerpo reposa en un cementerio que se puede visitar.
  • Costes y espacio: según lo explicado arriba, habitualmente la incineración presenta un coste menor al no necesitar un espacio físico como un entierro tradicional.
  • Elección personal y cultural: la decisión entre una opción u otra depende generalmente de las creencias personales, presupuesto, ubicación geográfica o preferencias familiares.

¿Qué precio tiene cada uno?

Teniendo claro que, normalmente, los precios suelen variar de acuerdo a diversos factores como, por ejemplo, la localidad en la que te encuentres o los servicios que desees contratar, vamos a ver algunos precios orientativos para ambos casos.

Los precios varían según la ubicación y los servicios, pero saberlos de antemano ayuda a decidir con tranquilidad

En primer lugar, la incineración es, en general, la opción económica respecto al sepelio tradicional. En España, el coste medio de una cremación sin seguro se sitúa en los 3.500 euros, dependiendo de la provincia y los servicios incluidos (por ejemplo, en Madrid o Barcelona se parte de cifras que rondan los 2.000 euros), aunque se puede rebajar si se prescinde de servicios no esenciales. También hay estadísticas que indican que el servicio de incineración, estrictamente en cuanto al uso del horno crematorio y los principales trámites, puede partir desde unos 600 euros en ciertos municipios.

Cuando hablamos de un entierro, incluyendo féretro, tanatorio, traslado, tasas, nicho o tumba, etc., los valores en España se sitúan entre 3.500 y 6.500 euros, aunque en ciudades grandes pueden superar fácilmente los 6.000 euros. Estudios citan un coste medio de 3.700 euros para un funeral con entierro que incluya simplemente lo esencial.

¿Cómo ayuda un seguro de decesos en esta situación?

Cuando se produce el fallecimiento de un ser querido, además del impacto emocional, hay que tomar decisiones rápidas y realizar trámites inevitables: elegir entierro o cremación, el traslado del cuerpo, gestionar lo necesario con el tanatorio y abonar los costes que ello conlleva.

Un seguro de decesos como el que puedes encontrar en Seguros El Corte Inglés, actúa como un aliado clave en ese momento: la familia deja de tener que encargarse de todo por sí misma, porque tiene a su disposición una cobertura que incluye la prestación del servicio funerario, así como la gestión completa del proceso. En concreto, ayuda a que tanto lo económico (gastos de sepelio o incineración) y lo administrativo (gestiones, traslados, trámites) estén cubiertos o coordinados, permitiendo que la familia centre su atención donde debe: en acompañar y despedir al ser querido con tranquilidad y calma.

Si alguna vez has pensando en contratar una póliza de este tipo, es muy recomendable que realices una comparativa de seguros de decesos, para así poder escoger aquel cuyas coberturas y servicios consideres más adecuados pensando en el momento en que la familia deba vivir esta situación.

Si el entierro o incineración cuesta menos que el seguro, ¿me devuelven el dinero?

En términos generales, un seguro de decesos está diseñado para cubrir los gastos contratados y las condiciones estipuladas en la póliza, incluyendo el servicio funerario completo, incineración o entierro según se haya previsto.

Ahora bien, que el coste real del sepelio pueda ser menor que la prima pagada o el capital asegurado no implica que automáticamente se devuelva la diferencia al contratante o herederos. Si se presta el servicio conforme a contrato, no existe devolución solo porque el precio haya sido menor de lo estimado. Además, si finalmente no se prestase o hubiera razones contempladas en el condicionado para abonar el valor asegurado en efectivo, podría producirse una devolución o compensación, según el caso.

Por eso no nos cansamos de decir lo importante que es leer las Condiciones Generales y Particulares de tu póliza y conocer qué puede suceder en cada escenario antes de llevar a cabo la contratación; si te decantas por DKV Ecofuneral, porque quisieras minimizar la huella ecológica de tu último acto, verás que en su condicionado se indica que, si no se puede prestar el servicio funerario tal como se ha contratado, la compañía abonará el importe asegurado, además de disponer de asistencia familiar, atención al duelo, borrado de la huella digital o testamento online gratuito.

Por lo tanto, ¿qué opción es mejor?

Hablar de si es mejor la incineración o el entierro no tiene una única respuesta. Es, ante todo, una decisión muy personal que depende de las creencias, los valores y las circunstancias de cada familia.

Hay quien prefiere el entierro tradicional por su carga simbólica y porque ofrece un lugar físico donde poder acudir y recordar. Otros, en cambio, optan por la incineración, una alternativa más práctica y flexible, que permite conservar o esparcir las cenizas de una forma más íntima.

En realidad, no hay una opción mejor, sino una que refleja lo que cada persona desea y lo que su familia considera más adecuado. Lo importante es poder tomar esa decisión con calma, sin presión, y, si se cuenta con un seguro de decesos, hacerlo sabiendo que, elijamos la opción que elijamos, se gestionará con respeto, acompañamiento y tranquilidad.