¿Qué es un producto de ahorro e inversión?

Aprende un poco más de los productos de ahorro e inversión. ¿Sabes qué son? Ahorro

En estos tiempos difíciles que nos está tocando vivir, las palabras “ahorro” e “inversión” pueden llegar a considerarse una utopía. Quizá sea una advertencia acerca de la importancia de ser previsores y en la medida de nuestras posibilidades, poder tener un colchón económico que nos permita un respiro hasta que soplen los vientos a favor. 

Aunque ambos términos resulten muy similares e incluso puedan llegar a confundirse -no es la primera vez que oímos preguntar qué es un seguro de ahorro e inversión-, es importante conocer sus diferencias para que, a la hora de contratar el producto que deseemos, se ajuste totalmente a nuestras necesidades y objetivos si nos decidimos por contratar algún producto de ahorro e inversión.

Ahorrar supone reservar el superávit de nuestros ingresos, es decir, aquella parte de la que no necesitamos disponer a corto plazo y reservamos para emergencias y para necesidades o apetencias futuras. Es el dinero que tenemos en efectivo o bien los productos financieros que tienen una alta seguridad.

Invertir es disponer del dinero ahorrado para adquirir productos que nos reporten beneficios económicos en el futuro. Su principal riesgo consiste en la inestabilidad que lleva intrínseca el futuro y que puede conllevar a pérdidas de parte o, en el peor de los casos, de todo el capital que teníamos ahorrado. Es el ahorro que destinamos a activos reales como bienes inmuebles, obras de arte, joyas, etc., o a activos financieros.

Productos de ahorro

Como hemos mencionado anteriormente, su objetivo es cubrir necesidades o posibles emergencias a corto plazo. 

  • Apenas tienen riesgo de pérdida de capital o es un riesgo muy limitado.
  • Su rendimiento se mide en el interés inmediato que proporcionan.
  • Su principal ventaja es la rápida disponibilidad de rescate de nuestro dinero, el mayor conocimiento del interés que van a proporcionar y, por tanto, la seguridad que ofrecen.
  • La desventaja respecto a los productos de inversión reside en su, en principio, menor rentabilidad.

Los principales productos de ahorro que ofrece el mercado son: depósitos a plazo, cuentas corrientes con remuneración, los seguros de ahorro e inversión, los planes de pensiones, los planes de previsión asegurados, los activos de renta fija y, según su tipología, incluso algunos fondos de inversión.

Productos de inversión

Su principal objetivo es el crecimiento de los ahorros a largo plazo.

  • Siempre conllevan un riesgo, aunque en función del producto contratado, puede ser mayor o menor.
  • Su rendimiento está reflejado en intereses, revalorización del capital y dividendos.
  • Su principal ventaja está precisamente en su diversidad de riesgo y rentabilidad, siendo lo suficientemente flexibles para adaptarse a las necesidades y objetivos del contratante, por lo que éste puede combinar y elegir en qué medida quiere “jugar” con las dos variables que los definen.
  • Su principal desventaja es precisamente su inestabilidad, que puede llevar, en el peor de los casos, a perder no sólo los beneficios, sino todo el capital invertido.

Los principales productos financieros de inversión son: renta fija como bonos, letras del tesoro, renta variable (como la compra de acciones de empresas cotizantes en bolsa), los fondos de inversión y los seguros de inversión, planes de pensiones y jubilación, etc.

Por lo tanto, la principal diferencia entre el ahorro y la inversión está clara: la rentabilidad que ofrecen respecto al riesgo que se quiera correr y la posibilidad de disponer de nuestro capital a corto o largo plazo, en función de nuestras necesidades.

¿Por qué es importante hacer un plan de ahorro o de inversión?

Principalmente, por la tranquilidad que ofrecen sin olvidar que nuestro capital va a ir aumentando, lo que nos va a permitir satisfacer necesidades y afrontar posibles deudas que surgen a lo largo de la vida. Los objetivos que, de otro modo nos pueden parecer irrealizables, se van materializando al ver que nuestro capital aumenta paulatinamente: realizar unos estudios superiores, cambiar de coche, invertir en un negocio, mejorar nuestra vivienda habitual o adquirir otra o asegurar nuestro futuro tras la jubilación o en caso de enfermedad grave (planes de pensiones, seguros de inversión etc.)

Lo cierto es que todo el mundo, en mayor o menor medida a lo largo de su vida puede ahorrar; pero requiere constancia y orden así como tener claros los objetivos futuros más que los presentes. No es necesario pensar en grandes cantidades, ya que existen productos financieros suficientes que nos permiten realizar pequeñas aportaciones, estableciendo nosotros los momentos para hacerlo. Evitar gastos innecesarios y destinar ese dinero al ahorro y la inversión es, por tanto, un buen mapa mental que, plasmado en un plan de ahorro/inversión, materializará las ilusiones en realidad.

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