¿Cómo tributa el beneficiario de un seguro de vida?

¿Cómo tributa el beneficiario de un seguro de vida? Finanzas

Siempre que pensamos en contratar un seguro de vida, lo hacemos queriendo velar por el futuro económico de quienes son nuestros seres queridos, pero lo que no solemos valorar es que, también, cuentan con beneficios cuando toca hacer cuentas con Hacienda.  

Fiscalmente hablando, los seguros de vida reciben un tratamiento diferente si el importe del seguro va a ir a parar al propio tomador, es decir, tomador y beneficiario son la misma persona. Un ejemplo sería una invalidez, situación en la que el tomador es quien va a recibir el capital asegurado. Aquí se tributará como rendimientos de capital mobiliario.

En el caso de que el tomador del seguro muera y los beneficiarios designados reciban el importe correspondiente, tendrán que declararlo de acuerdo con el impuesto de sucesiones.

Hay una excepción y es cuando el capital de ese seguro de vida se abona cargándolo a la sociedad de gananciales de una pareja y el beneficiario va a ser el cónyuge de quien ha fallecido; aquí la mitad va al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el otro cincuenta por ciento, al impuesto de sucesiones.

Cómo tributar en los diferentes supuestos

Si se da el primer caso, que el tomador del seguro sea también el beneficiario, se tributa como hemos señalado, como rendimiento del capital mobiliario, y dependiendo del importe recibido como capital, se pagará a Hacienda entre el 19% si ha sido inferior a los 6.000 euros hasta el 23% si la cantidad ha sido mayor de 50.001 euros. 

Para calcularlo, se tiene en cuenta la diferencia entre las primas abonadas en el ejercicio en que se va a percibir la prestación y el capital recibido.

Si hablamos del segundo caso, en que el tomador ha fallecido y son sus beneficiarios designados quienes se hacen cargo del capital, hay que ceñirse al impuesto de sucesiones. 

Este es un impuesto que varía dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que resida el fallecido y también depende del grado de parentesco que tengas con quien ha fallecido. Las cosas cambian si tienes tu residencia en Oviedo o en Madrid, por ejemplo y lo mismo pasa si recibe los importes una hija del fallecido o un amigo que decidiera designar como beneficiario.

Hay Comunidades en las que esta prestación tiene exenciones sobre la tributación, como en Navarra, Cantabria o el País Vasco, entre otras y en algunos casos, para prácticamente todas las Comunidades Autónomas, la exención se aplica con ciertos límites de cantidad.

Importancia de la edad del beneficiario del seguro de vida

Si es un hijo del fallecido, menor de 21, cuenta con reducción máxima para una base imponible determinada y una reducción adicional en esa base imponible del 100% de las cantidades recibidas, también con un límite.  

Si es el cónyuge, un hijo mayor de 21 o un ascendiente el beneficiario del seguro de vida, tiene estas mismas reducciones, pero lo que varía son las cantidades de la base imponible. De la misma manera, esto también se produce cuando el beneficiario tiene una minusvalía, ya que las reducciones cambiarán de acuerdo con el grado de esta: si está entre el 33 y el 65%, o por encima de este último.

Siempre hay que informarse bien, porque aparte de las diferencias entre unas y otras Comunidades, en algunas también se permite una reducción de la base imponible hasta de 100.000 euros y bonificaciones de hasta el 75% si los beneficiarios son hijos, padres, cónyuge o personas con alguna discapacidad.  

El día que fallece el asegurado es cuando se produce el devengo de este impuesto de sucesiones; hay que saber que esta manera de tributación se aplica cuando todo el capital se recibe en un solo pago. 

Si eres autónomo, ¿tienes alguna ventaja?

Has de saber que los trabajadores en esta situación pueden desgravarse las primas de su seguro de vida. Así, ofrece beneficios fiscales también para el tomador, en este caso, que podrá deducirse un máximo de 500 euros de las cuotas pagadas en su seguro de vida por determinadas coberturas.

¿Compensa hacerse un seguro de vida?

Si lo miras bien, puede llegar a ser más ventajoso que dejar unos ahorros en una caja de caudales para quien tú quieras designar como beneficiario, ya sea tu cónyuge, tus hijos, un primo o una amiga, porque es algo que no se puede embargar.

En una herencia, puedes heredar deudas también, en caso de que las hubiera. En cambio, el importe que provenga de cobrar un seguro de vida es inembargable, aunque los herederos legales o algún acreedor que pudiera tener el tomador fallecido reclamen cobrar lo que se les debe. Así, el tomador descansa con la tranquilidad de que, aunque alguna deuda aparezca, sus beneficiarios pueden contar con las cantidades que percibirán del seguro de vida sin ningún problema.  

Además, no interfiere con ninguna de las prestaciones que puedan corresponder a los beneficiarios por parte de la Seguridad Social. Podrán recibir tantas indemnizaciones como seguros se tenga, sin límites de importe ni de número, y cobrar las pensiones correspondientes por ejemplo por jubilación, orfandad, viudedad o invalidez. 

Tener un seguro de vida es la mejor manera de vivir tranquilo y poder mirar a los que más quieres pensando que estarán cubiertos ante cualquier eventualidad. 

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