¿Qué es la responsabilidad civil locativa y por qué es importante si vives de alquiler?

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Si vives de alquiler, probablemente ya sabes que el seguro de hogar no solo protege tus pertenencias, sino también tu tranquilidad. Uno de los conceptos más importantes en este tipo de seguros es la responsabilidad civil locativa, una cobertura que actúa cuando se producen daños en la vivienda arrendada que pueden afectar al propietario o a terceros.

Aunque suele pasar desapercibida, esta garantía puede evitar muchos problemas en caso de incendio, fuga de agua o explosión, cubriendo los daños que se deriven de esos incidentes. Por tanto, conocer qué es la responsabilidad civil locativa y cómo te protege es fundamental para vivir de alquiler con seguridad y sin sobresaltos.

¿Qué es la responsabilidad civil locativa?

La responsabilidad civil locativa es la cobertura que entra en juego cuando en una vivienda o local alquilado se produce un siniestro causado, por ejemplo, por unos daños por agua, un incendio o una explosión, y dichos daños afectan al propietario, al inquilino o a terceros por el uso de ese inmueble arrendado.

La responsabilidad civil locativa te protege frente a los daños que puedas causar en una vivienda alquilada

En otras palabras, si eres inquilino y hay una fuga de agua o se origina un incendio que daña el continente (la estructura de la vivienda arrendada) o partes de ésta, esta garantía evita que tengas que responder con tu patrimonio por esos daños. O, si eres propietario y alquilas tu vivienda, te protege frente a reclamaciones por daños derivados del uso que el inquilino hace del inmueble.

La importancia de esta garantía radica en que los siniestros en viviendas alquiladas pueden tener consecuencias económicas relevantes tanto para el arrendador como para el arrendatario, y la responsabilidad civil locativa aparece como una herramienta clave para cubrir ese riesgo. Por eso, si vives en un piso de alquiler, es esencial contar con un seguro de hogar para inquilinos, puesto que esta cobertura que viene incluida puede salvarte económicamente de estas situaciones complicadas.

¿Cuál es la diferencia con la responsabilidad civil general?

La responsabilidad civil general engloba la obligación de reparar los daños que podamos causar a terceros por hechos propios u omisiones, sea cual sea el tipo de actividad o espacio donde ocurran.

En cambio, la responsabilidad civil locativa es una modalidad más específica: se focaliza en los daños que se producen en un inmueble alquilado, tanto vivienda como local, y en los que el arrendatario o propietario puede tener una responsabilidad si durante el uso, se producen incendios, explosiones, daños por agua, etc.

¿Qué cubre la responsabilidad civil locativa en un seguro de hogar?

Cuando contratas un seguro de hogar, aunque lo mejor es que sea poco utilizada, una de las coberturas más útiles es la responsabilidad civil locativa. Como ya sabes, protege frente a los daños que puedas causar en la vivienda alquilada y en esos casos, el seguro se hace cargo de las indemnizaciones que correspondan al propietario o a terceros, evitando que tengas que asumir el coste con tu propio dinero.

Aun así, es importante tener en cuenta que, aunque la responsabilidad civil locativa cubre esos daños por agua, incendio o explosión en una vivienda alquilada, la cobertura varía según el seguro contratado:

  • Si eres el inquilino, te protege frente a los daños que puedas causar al inmueble del propietario.
  • Si eres el propietario, te cubre ante los daños que sufra un tercero por el uso o la propiedad de la vivienda.

Además, esta cobertura suele incluir la defensa jurídica y los gastos derivados de reclamaciones por esos daños, de modo que te ofrece respaldo legal y económico ante imprevistos como estos. Por tanto, la responsabilidad civil locativa es la parte del seguro de hogar —especialmente importante en un seguro de alquiler— que te ayuda a vivir tranquilo, sabiendo que, si algo ocurre, estarás protegido.

¿Quién asume esta responsabilidad? ¿Inquilino o propietario?

La cobertura de la responsabilidad civil locativa entra en acción cuando se causan daños a la vivienda alquilada o a terceros por el uso de ese inmueble. La clave para saber quién la asume está en el origen del siniestro: si el daño se produce por un acto o negligencia del inquilino, (por ejemplo, una fuga de agua que ocasiona una inundación), será éste quien tenga que responder.

Por otro lado, cuando el incidente tiene como causa el mal estado del inmueble, estructuras o instalaciones que corresponden al propietario (como una tubería antigua que revienta), la responsabilidad recae sobre el arrendador.

Esto significa que no es un “uno u otro” fijo, depende de quién ha generado el daño. Aun así, lo habitual es que el inquilino tenga contratada una póliza que cubra su responsabilidad civil frente al uso de la vivienda, mientras que el propietario debe velar por garantizar el continente y asumir los riesgos inherentes a su propiedad. Por eso, si estás buscando contratar una póliza que te cubra en estas situaciones, en nuestra web puedes encontrar un comparador de seguros de hogar, que te resultará muy útil para elegir aquel cuyas coberturas se adapten mejor a tus necesidades.

Ejemplo práctico de cuándo entra en juego la responsabilidad civil locativa

Imagina que tú vives en una vivienda alquilada y, por descuido, se produce una fuga de agua en el cuarto de baño que, al no detectarse a tiempo, empapa el suelo y se filtra al piso inferior, dañando el parquet y algunos muebles. En esta situación, la cobertura de responsabilidad civil locativa entra en acción y el seguro se haría cargo de la indemnización al propietario o al residente del piso de abajo por el daño causado a consecuencia de ese siniestro.

Otro ejemplo sería si hay una explosión en la cocina (por ejemplo, por una acumulación de gas), que provoca daños tanto en la vivienda alquilada como en el portal del edificio; también será esta garantía la que cubra la reclamación al responsable (ya sea el inquilino o, en función de los hechos, el propietario) por deficiencias en el inmueble.