No hace falta decir que cuando  nuestra mascota se encuentra en casa automáticamente es el rey. De la forma más inesperada se proclama el señor no solo del hogar, sino de todas las cosas que nos pertenecen. Se apodera de nuestras zapatillas de estar en casa, calcetines, bebe de nuestra taza, se tumba en nuestro lado del sillón…

Aunque tratas de fingir que eres tú quien pone las normas en la casa, lo cierto es que estos detalles te desmontan el chiringuito:

1-Tu casa huele a una mezcla entre ambientador y perro mojado.

2-Aunque limpies todos los días los cristales, la marca de su hocico se convertirá en una huella permanente.

3-Las patas de las mesas y de las sillas poseen un toque vintage con la llegada de tu  mascota. Está todas llenas de mordiscos.

4-La cantidad de pelos que aspiras y barres pertenecen a tu mascota. Además, si vas de negro y ya te da igual llevar la camiseta inundada de pelos, él tiene el poder.

5-Tu cama pasa a tener tres lados de la cama, el tuyo, el de tu pareja y el del animal.

6-Todas las navidades pones bajo el árbol un juguete con forma de hueso para él.

7- Gastas más dinero en comida y pienso para tu mascota que en comida para ti.

8-Cuando vienen amigos a casa antes traen algún detalle a tu mascota que a ti.