¿Qué es la dieta BARF?

Por si no lo sabes la dieta BARF es la última tendencia en alimentación animal presta atención. Mascotas

Si tienes una mascota y es un perro o un gato, habrás oído hablar de la dieta BARF. La información en páginas especializadas acerca de alimentación animal es mucha y variada, así que vamos a hacer una aproximación a esta forma de nutrir a nuestros peludos que parece ganar adeptos cada día que pasa.

¿Qué es BARF? Significado en inglés y en español

BARF es un acrónimo que viene del inglés, y corresponde a Biologically Appropriate Raw Food. En nuestro idioma, también le han buscado una forma corta de llamar a este tipo de alimentación y se conoce como ACBA: Alimentación Cruda Biológicamente Apropiada.

Este tipo de alimentación no es una dieta para que tu mascota pierda peso, sino una forma de alimentar a nuestro perro o gato con productos saludables, crudos o cocinados ligeramente según el gusto de cada animal, el tiempo que le pueda dedicar su dueño o una combinación de ambas variables.

La dieta BARF comienza a aparecer en los últimos tiempos en una búsqueda de satisfacer las necesidades naturales de nuestros peludos, que descienden de lobos y felinos (aunque hay quien sostiene que se trata de especies diferentes). Sea como sea, han convivido e ido socializando con los humanos durante siglos hasta convertirse en animales de compañía como los conocemos hoy.

Con esto se pretende emular lo que ellos comerían si vivieran en libertad, es decir, lo que encontrasen o pudieran cazar: presas (carne fresca), y vegetales si no consiguieran cazar esa jornada. Aquellos que fueran más avispados, conseguirían con total seguridad algún pez en ríos o lagos.

El objetivo de seguir una dieta BARF es darle a nuestra mascota una alimentación completamente natural

Hablamos pues de una dieta natural, sin procesar y libre de conservantes y colorantes, compuesta esencialmente de alimentos crudos, donde cobran protagonismo la carne, los huesos, el pescado y, en menor medida, las frutas y verduras frescas. 

El objetivo de aquellos que deciden alimentar con este tipo de dieta a sus perros es dotarlos de una mejor salud y un bienestar intestinal que les beneficie en su día a día y a largo plazo. Sin duda, algo que beneficiará a tu amigo de cuatro patas y que puedes consultar con el veterinario de tu seguro para mascotas.

¿Qué ingredientes se utilizan en la dieta BARF?

Esta dieta generalmente se nutre de ingredientes de temporada. Una buena razón para pasarse a esta dieta es que además de conseguir un equilibrio nutricional, estaremos dando a nuestra mascota una alimentación que no supondrá un descalabro en nuestra economía.

Generalmente, quienes la siguen suelen adquirir el producto cárnico que se encuentre en oferta en su establecimiento habitual, huesos carnosos o frutas y verduras que sean aptas para el consumo para el animal, que son los elementos que básicamente componen la dieta BARF.

Algunos de los ingredientes que más aparecen en este tipo de alimentación basada en lo natural son:

  • Carnes de pollo, ternera, cordero, conejo, buey, potro…
  • Músculos y órganos -corazones, hígados, higadillos…- o vísceras
  • Huesos carnosos -carcasas, alitas, cuellos…-
  • Pescado (el azul es especialmente beneficioso para ellos, por su aporte en Omega 3 y 6)
  • Frutas aceptadas para el consumo, eliminando las pepitas y en algunas, las cáscaras -manzana, plátano, pera…
  • Verduras -espinacas, coliflor, calabaza o calabacín…- 

Cantidad recomendada

Si quieres empezar a introducir la dieta BARF en la vida de tu mascota, debes saber qué cantidad y porcentaje de componentes son los correctos para tu mascota. 

Para un perro, un menú BARF debería incluir aproximadamente un 60% de hueso carnoso (que contenga más del 50% de carne), un 25% de vísceras u órganos y un 15% de frutas y verduras.

Nunca debes cocinar los huesos, ya que con el proceso de cocción cambia su fisonomía haciendo que puedan astillarse, lo que sería muy peligroso para tu perro. 

Una vez tengas seleccionada la base de esta dieta, puedes enriquecerla con huevo crudo, aceite de pescado (el aceite que encontramos en las latas de atún les enloquece, por ejemplo) o complejos vitamínicos. Para esto, debes consultar siempre con un especialista en nutrición animal.

Aunque con el día a día debes ir adaptando las cantidades que toma tu perro (no es lo mismo un perro que practica agility o lleva una vida muy activa o de trabajo, que uno sedentario que solo hace un par de paseos cortos al día), la norma indica que un perro en etapa adulta debe ingerir entre el 2 y el 3% de su peso diariamente. Puedes repartir esta cantidad en dos tomas: la mitad por la mañana y la mitad al final de la tarde o al principio de la noche. 

Siendo así, a un perro que pese 15 kilos y sea muy activo, se le suministrarán al día 450 gramos de alimento (225 en cada toma), en las proporciones arriba indicadas. Si el mismo perro lleva una vida más tranquila o relajada, con poco gasto de energía, podremos darle 300 gramos (150 por toma), o poco más si vemos que se queda con hambre.

Los cachorros deben tomar el 10% de su peso cada día, cantidad que irá disminuyendo gradualmente a medida que alcanzan la edad adulta. 

Hay quien opta por seguir una dieta exenta de cereales, pero sí incluye arroz a la hora del aporte de hidratos de carbono. En este caso, el porcentaje no debería exceder del 5% del total de los ingredientes, y siempre cocido (sin sal). También puedes utilizar la patata. El aporte de fibra viene de la mano de las verduras y las frutas, además de las vitaminas que contienen. La fruta debe servirse cruda y las verduras, si el perro no las toma crudas, hacerse hervidas o al vapor.

Antes de cambiar de golpe la dieta de tu mascota, debes conocer los pros y contras que conlleva

Beneficios de la dieta BARF

Son muchos los beneficios de seguir esta dieta para nuestro perro y lo notarás rápidamente.

  • El brillo y la calidad de su pelo mejorarán notablemente.
  • Su piel estará más hidratada, siendo por tanto menor la aparición de dermatitis.
  • Su dentadura estará más limpia y generará menos sarro, tendrá mejor aliento y tendrá una boca más sana en general, ya que sus mandíbulas trabajarán más a la hora de roer los huesos. 
  • Su sistema inmune se fortalecerá, haciéndolo más potente y por tanto el animal será menos susceptible de enfermar.
  • Disminuirán (o desaparecerán) intolerancias y alergias.
  • Beberá menos agua, ya que el pienso es muy seco y necesita grandes cantidades de líquido para deshacerse en el estómago y poder ser asimilado por su organismo.
  • El volumen y la cantidad de las heces también será menor, ya que asimila y aprovecha la práctica totalidad de lo que ingiere, por lo que su cuerpo genera menos cantidad de desechos. (Durante los primeros días, puede que notes que le cuesta la deposición y pienses que está estreñido, pero es debido a este cambio en la alimentación, ya que las heces serán más compactas al tener menor volumen de agua).
  • Su olor no será desagradable y podrás reducir la cantidad de baños, lo que redundará a su vez en mejorar la calidad de su piel. El olor de un perro viene dado muchas veces a lo que elimina por los poros de su piel, causado por una alimentación de baja calidad.
  • La digestión de la dieta BARF dura unas dos o tres horas, frente a las ocho o diez de una alimentación basada en pienso.

Riesgos de la dieta BARF

Como pasa con casi todo, seguir este tipo de dieta también tiene algunos riesgos, de los que señalamos los más destacados.

  • Hay que ser cuidadoso con los porcentajes de cada elemento en la composición de esta dieta, ya que nos arriesgamos a que el perro acabe presentando un desequilibrio nutricional que acabe siendo peor que una alimentación con un buen pienso (y hay muchos que son muy compensados y equilibrados, aunque sus precios se elevan mucho por encima de la media).
  • Si no controlamos la cantidad, podemos provocar sobrepeso en nuestro perro, o que acumule demasiada grasa en su organismo.
  • Debemos asesorarnos bien por un experto para no caer en una alimentación deficitaria en vitaminas o minerales, de ahí la importancia de incluir suplementos recomendados por nutricionistas animales.
  • La ingesta de huesos puede provocar obstrucciones intestinales si el perro es muy ansioso y no mastica bien. Del mismo modo, podría fracturarse alguna pieza dental. Por eso es fundamental no dejar nunca solo a nuestro perro mientras come, para evitar las ansias a la hora de las comidas y estar pendientes por si tuviéramos que atenderle de urgencia en el caso de un hueso “atascado”. 
  • La comida cruda contiene (o puede contener) bacterias y patógenos que provoquen a nuestro perro una intoxicación alimentaria, vómitos, diarrea… Por eso es absolutamente necesario congelar durante 24-48 horas los alimentos crudos y después, descongelarlos en nevera antes de ofrecérselos.
  • Debemos disponer de cierto tiempo para dedicarle a la compra y posterior congelado de estos alimentos y tener sitio suficiente en casa para almacenarlo en congeladores. En caso contrario, habrá que hacer esa compra cada pocos días.

¿Es buena la dieta BARF para perros?

Esta forma de alimentación tiene partidarios y detractores, así que cada quien puede opinar una cosa, por lo que oirás un montón de opiniones a favor y en contra. Los fabricantes de comida para animales, la que conocemos de siempre, consideran que un buen pienso puede ser incluso mejor que la comida natural, que es lo que llevan años y años consumiendo los perros y no hay por qué cambiarlo.

Pero no cabe duda de que, por muy bueno que sea un pienso, lo natural gana por goleada. Lo malo es que no todo el mundo puede dedicarle el tiempo que este tipo de alimentación necesita o, simplemente, no quiere hacerlo por comodidad. Si tú puedes hacerlo, adelante, tu perro probablemente ganará en salud.

A mi perro no le gusta la dieta BARF

Si has decidido intentarlo, pero tu perro se pone en modo cabezota y no hay manera de que coma, no te preocupes. Ya hay comida BARF preparada. Algunos fabricantes comercializan este tipo de comida en diferentes formatos: cruda pero picada (dependiendo de la marca, tu perro encontrará más tropezones o será una textura tipo paté), salchichas, semicocinada… Hay un montón de alternativas que, obviamente, resultan menos económicas que pasarte por la carnicería o frutería a ver qué tienen de oferta esa tarde. Pero no dejan de ser una alternativa y muchos son los perros que la disfrutan.

Si lo que te falta es tiempo, también encontrarás en el mercado dieta BARF totalmente cruda, pero envasada. Podrás comprar huesos carnosos, vísceras, cuellos de pollo y una gran variedad de ingredientes con que nutrir a tu perro si quieres que coma de manera natural pero no estás por la labor de hacer la compra al modo tradicional. De esta manera, con unos pocos clics, la tendrás en la puerta de tu casa en pocos días. 

Otras firmas ofrecen planes de suscripción para que nunca te quedes sin comida, y pocos días antes de terminar la que tienes en casa, llegará la siguiente remesa. 

Como ves, hay todo un mundo alrededor de la dieta BARF, solo tienes que elegir qué alternativa tomar y tendrás a tu mascota a cuerpo de rey.

Dieta BARF para gatos

Con los gatos pasa exactamente lo mismo: a pesar de todo lo que de niños leemos en los cuentos, son carnívoros. Por eso, su dieta debe componerse de aproximadamente de un 60% de proteína, un 25% de grasa y el resto, de carbohidratos.

Otro desglose de porcentajes podría ser un 75% de carne (o pescado, o mix de ambos), un 8-10% de huesos tiernos y el resto, frutas y verduras además del “aliño” con el chorrito de aceite de pescado que añadíamos también para sus compañeros los perros.

En cuanto a la cantidad, el gato toma entre un 3 y un 5% de su peso. Si tienes un gato de 6 kilos, debes proporcionarle diariamente 300 gramos de comida. 

Evidentemente, seguiremos la misma pauta que hemos descrito para los perros, en cuanto a porcentaje de alimento y actividad del animal. 

Si aún tienes cuestiones que resolver, habla con tu veterinario o con un nutricionista animal, una profesión poco oída aún pero que, sin duda, va a adquirir cada vez más peso entre los propietarios de mascotas.

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