Todos los animales resultan fascinantes en cuanto observamos sus comportamientos. Los gatos poseen un lenguaje secreto, por ejemplo, que resulta todo un misterio descubrir.

Los felinos son animales especialmente llamativos por su atrayente personalidad y pueden resultar una maravillosa compañía. Son animales independientes en muchos sentidos, lo que les ha labrado una fama de fríos, pero lo cierto es que los gatos, en general, son cariñosos, tranquilos y agradecidos.

Pero algunos gatos pueden presentar problemas de agresividad felina. Si alguna vez has visto a un gato reaccionar de manera agresiva, seguramente habrás sentido miedo y es posible que te hayas podido plantear convivir con uno. Este tipo de casos no son comunes, pero es cierto que existen. Lo bueno es que puede tener solución si trabajamos en el adiestramiento de nuestro gato con paciencia y cariño.

No hablamos de evitar peleas entre gatos que conviven juntos, algo que puede suceder cuando dos animales de esta especie, tan territorial, comparten espacio, lo que puede generar este tipo de reacciones.

A lo que nos estamos refiriendo es a gatos que viven solos con sus dueños y que en ocasiones poseen reacciones agresivas que generan situaciones complicadas, sobre todo cuando en el hogar viven niños. Y es que un gato agresivo puede hacer mucho daño.

Para poder eliminar este tipo de comportamientos, es muy importante conocer el origen de la reacción agresiva de nuestro gato. Esta puede ser originada por diferentes motivos.

Uno de ellos es el miedo. Un ruido, un objeto, una voz… un gato puede sentir miedo por numerosas razones. Evita poner al gato ante una situación que le asuste. Si detectas que su postura corporal comienza a cambiar, agachando las orejas y subiendo el lomo, o si comienza a bufar, no te pongas nervioso, no le grites ni le regañes. Aléjate lentamente y ten preparado un espacio solitario y tranquilo donde el animal pueda esconderse.

La agresividad en gatos también puede aparecer mientras juegan. Esto sucede sobre todo en gatos de corta edad que aún no controlan sus reacciones. Cuando un gato juega puede tender a arañar o a morder. Si esto sucede y te hace daño, detén el juego inmediatamente y hazle notar que te ha lastimado. Después retírate del juego. Deja que se tranquilice y vuelva pasado un rato. Si lo vuelve a hacer, reacciona de la misma forma descrita.

Para cuidar de tu mascota de la mejor forma posible, recuerda no gritarle ni enfadarte con ella cuando tu gato se muestre agresivo. Lejos de solucionar el problema, podrías provocar que se ponga aún más nervioso y agresivo.