Al igual que en las personas, también puede aparecer la alergia en gatos.

Junto con los perros, los gatos son de las mascotas más comunes en millones de hogares de todo el mundo. Son animales muy independientes, que saben cuidar muy bien de sí mismos. Pero aún así, debes estar muy pendiente de su salud y de cualquier señal física o anímica que indique que hay algún problema.

En el caso de la alergia en gatos, ésta suele ser fácilmente detectable al generar problemas en la piel, en los ojos y hocico o dificultades respiratorias.

Según qué alergia se dé, aparecerán unos u otros síntomas que debes detectar:

  • Alergia felina a la picadura de pulgas: más concretamente a la saliva de las pulgas. Es una de las alergias en gatos más comunes. El felino que tiene alergia a la saliva de la pulga, sufre una inflamación cutánea bastante considerable, la cual le provoca picor. Para aliviar la molestia, los gatos suelen lamer de forma compulsiva la zona cutánea afectada. También, pueden rascarse con insistencia, hasta el punto de hacerse heridas. En la zona de la picadura suele aparecer una calva o pérdida de pelo.
  • Alergia felina a algún tipo de alimento: muchos gatos sufren alergias alimenticias que desencadenan problemas en la piel, caídas de pelo e incluso diarreas y malestar estomacal.
  • Alergia felina por inhalación: hay muchos gatos que son alérgicos a componentes externos que se encuentran en el aire: polen, polvo, perfumes, productos de limpieza, humo de tabaco, etc. Si los respiran puede producirse una inflamación de las vías respiratorias, picor y lagrimeo de ojos y estornudos. Una alergia de este tipo no tratada a tiempo puede desencadenar en un problema de asma en nuestro gato.

Ante cualquier indicio de algún tipo de alergia en gatos, lo más recomendable es que acudas al veterinario para que le realice a tu mascota las pruebas correspondientes y le aplique el tratamiento más adecuado. No hay nada más efectivo que los chequeos periódicos para prevenir su aparición.

Vigila también las posibles infecciones de la piel que pueden llegar a producirse durante todo el proceso alérgico del gato.