Que los perros poseen una memoria episódica y que son capaces de recordar experiencias vividas, sobre todo si son agradables, es algo que ya se había demostrado científicamente. Pero ¿qué ocurre con los gatos? ¿Hay mucha diferencia entre el cerebro de un perro y el de un gato cuando hablamos de inteligencia?

El comportamiento de los perros y de los gatos y su manera de relacionarse socialmente es diferente. Los perros se muestran más cercanos y dependientes, tanto que parecen comprender todo lo que les decimos. Los gatos son, por naturaleza, más independientes, lo que hace que sea más complicado hacerles interiorizar cualquier aprendizaje que queramos inculcar en ellos. Esto hace que, en general, se tenga la idea de que los perros son más inteligentes.

Pero lo cierto es que un reciente estudio realizado en la Universidad de Kioto ha confirmado que los gatos, al igual que los perros, también poseen una memoria episódica. Los felinos, ante pruebas de memoria, responden con la misma eficacia que los perros, al menos en pruebas de memoria a corto plazo.

Para proteger a nuestras mascotas y cuidar de ellas de la mejor manera posible, es necesario que comprendamos su naturaleza animal. Cuanto más sepamos de ellos, de cómo funciona su cerebro y por qué se comportan de una u otra manera, mejor sabremos hacerles más felices. Y estudios de este tipo ayudan a ello.

Con la colaboración de cerca de 50 gatos, los investigadores demostraron que estos eran capaces de construir recuerdos de experiencias vividas, de tal forma que eran capaces de revivirlos, al igual que hacen los perros y las personas.

Por lo tanto, todo parece indicar que los gatos no andan peor de memoria que los perros. Pero ¿y de inteligencia? ¿Son más inteligentes los perros que los gatos?

Como hemos comentado, la naturaleza independiente de los gatos hace que sea más complicado que estos atiendan y retengan directrices indicadas por las personas. Pero esto no significa que sean menos inteligentes. Existen pruebas de habilidad que son resueltas de manera más efectiva por los gatos que por los perros y viceversa. Y en los resultados satisfactorios de las mismas, entra en juego sobre todo, la destreza física que por naturaleza tiene cada especie. Los gatos por ejemplo, muestran una excelente destreza con sus patas y en manipular objetos con las mismas, mejor que la de los perros. Los canes, sin embargo son excelentes corredores.

Lo cierto, es que con todo, ambas especies son adorables en sí mismas. ¿Y tú, qué prefieres, perro o gato?