Unas veces veces destinados a pastar tranquilamente en los campos, otras a competir en los hipódromos o las pistas de salto, lo cierto es que cada caballo ofrece algo único.

Los jinetes, los propietarios y muchas veces, inversores, están dispuestos a pagar mucho dinero por ciertos tipos de caballos y así se explica un poco por qué el mundo de los caballos se asocia a menudo con un estilo de vida lujoso y exclusivo. 

 

Determinar el valor de un caballo no es algo fácil ni reglado, y siempre habrá diferencias respecto a lo que una persona u otra están dispuestas a gastar. Pero cuando miras la media de los precios que se mueven en el mercado, algunas razas de caballos sobresalen por sus precios.

 

-Akhal-Teke

Siendo una de las razas de caballos más raras del mundo, no es de extrañar que los Akhal-Teke también figuren en la lista de las más caras. Es el caballo nacional de Turkmenistán y se cree que hay menos de 8.000 caballos de esta raza en el mundo.

Además de ser un caballo con una resistencia increíble, el Akhal-Teke es más conocido por su hermoso pelaje. Basta echar una ojeada a uno de estos hermosos caballos y podríamos confundirlo con una preciosa escultura de metal bruñido. Su pelo tan especial crea un brillo increíble que hace que el Akhal-Teke destaque sobre cualquier otra raza de caballos; los de pelaje oscuro tienen este brillo tan especial, pero los ejemplares de pelaje claro parecen estar bañados en oro.

El precio de un Akhal-Teke de pura sangre varía según la cría o su entrenamiento. En el mercado internacional, el precio habitual de estos caballos, bien domados, está en torno a los 85.000 euros, pudiendo llegar casi a los dos millones.

 

-Árabe

Esta es una de las razas de caballos más conocidas. Son reconocidos en todo el mundo por su estructura facial única y su porte elegante. Además de sus rasgos físicos, los árabes también son los preferidos por su disposición a trabajar con humanos. Por lo general, responden bien a la capacitación e históricamente han demostrado auténtica lealtad y cariño hacia las personas que los cuidan.

Hoy en día, los árabes son una raza de caballos versátil, con velocidad y resistencia. Compiten en una amplia gama de deportes ecuestres. La raza también se ha utilizado como base para “dar forma” a otras razas de caballos. El pura sangre o el cuarto de milla (quarter horse) se han relacionado con líneas árabes.

Con su hermosa apariencia y versatilidad, un caballo árabe domado de manera apropiada podría costar entre 20.000 y 250.000 euros. Con ese importe ya podríamos comprarnos una casita en muchos lugares de este país, pero no es nada si lo comparamos con los 1,4 millones de euros en que se vendió una yegua árabe llamada Pepita en 2015.

 

-Dutch WarmBlood

Si buscamos una raza de alto rendimiento para llevarnos a casa premios importantes, un Warmblood holandés podría ser la respuesta. Catalogada como una de las más caras del mundo, el Warmblood holandés es una de las razas de competición más exitosas. Este poderoso caballo, que se remonta en los Países Bajos a tiempos anteriores a la Segunda Guerra Mundial, es conocido por ser fuerte y elegante.

La mayoría de los caballos de sangre caliente holandeses tienen una capa de color sólido y sus colores incluyen negro, castaño o gris, considerando también combinaciones de estos colores. Sus rasgos físicos se combinan con temperamentos fáciles que hacen que sea un placer trabajar con ellos.

Un Warmblood holandés llamado Totilas se vendió por más de 11 millones de euros, pero es fácil encuadrar a los Warmbloods holandeses bien entrenados con la silla de montar entre 10.000 y 60.000 euros.

 

-Frisón

Otra raza proveniente de los Países Bajos es el frisón. Hay documentación histórica que indica que existen desde al menos el año 1200. Después de siglos de crianza, estos elegantes caballos son unos de los favoritos entre los amantes de los equinos.

El pelaje negro brillante del frisón y su forma de andar, paso a paso, elegantemente, son reconocidos en todo el mundo. Y aunque tienen una apariencia magnífica, estos caballos también son valorados por su temperamento, cuidadosamente educado. Por lo general, están bien dispuestos a aprender, son inteligentes y muy amigables.

Los rigurosos estándares de la raza y la alta demanda entre los jinetes serios nos hacen sospechar que los frisones bien domados y entrenados no son tampoco baratos. Un potrillo con una buena planta y perspectivas no suele costar menos de 6.000 euros. Un frisón listo para montar puede rondar los 45.000 euros, mientras que un caballo de calidad, de un criador de renombre, podría llegar a costar más de 100.000 euros.

 

-Pura sangre

Conocido por su increíble velocidad, los pura sangre ostentan más récords mundiales en carreras que cualquier otra raza de caballos. Son estrellas en la pista y también triunfan en otras disciplinas ecuestres como el salto y la doma. Su espíritu fogoso puede convertirlos en caballos difíciles y complicados para los jinetes principiantes, pero para uno experimentado, un caballo de pura sangre puede ser sin duda un placer de montar y entrenar. 

Muchos de los caballos más famosos del mundo son pura sangre. Secretariat, el ganador de la Triple Corona de 1973 era un pura sangre, al igual que el ganador de la Triple Corona de 2015, American Pharoah. Su raza ha sido criada durante siglos para que sean animales tremendamente veloces y ágiles. Estas características y el potencial que tienen para conseguir premios siempre han contribuido al alto precio de la raza.

De hecho, el caballo más caro jamás vendido en una subasta fue un pura sangre. Fusaichi Pegasus se vendió por un precio increíble que se cree está entre 50 y 70 millones de euros ya que hay múltiples versiones sobre su precio real. Entre sus títulos, ostenta el de ganador del Derby de Kentucky en el año 2000.

Pocos caballos se acercan al precio de Fusaichi Pegasus, pero un pura sangre de alta calidad con sólidas líneas de sangre en su carta, podría también costar varios millones de euros.