La caída del pelo de los gatos puede darse por diversos motivos.

Si hay algo que gusta de estos animales es su precioso y suave pelaje, por lo que, cuando el dueño de uno de estos gatos detecta caída de pelo constante, suele preocuparse.

La caída del pelo de los gatos es habitual durante el cambio de estaciones. Es cuando el animal muda su pelaje por uno nuevo, más fuerte y brillante. Este tipo de caída de pelo se produce de forma uniforme y siempre de forma que el nuevo pelaje reemplace al viejo sin dejar que la piel del animal quede sin su protección natural.

Pero si detectas que tu gato pierde pelo, en zonas específicas donde aparecen calvas, entonces puede ser motivo de algún problema de salud.

La caída del pelo de los gatos puede producirse por:

  • Aparición de pulgas o a consecuencia de ácaros: producen mucho picor cutáneo en el animal, el cual tiende a rascarse. La pérdida de pelo en el gato se produce por la aparición de hongos y porque el animal tiende a rascarse de forma compulsiva, llegando incluso a provocarse heridas en la piel.
  • Estrés: un gato que sufre estrés puede llegar a padecer lo que se conoce como “alopecia psicológica”. El gato estresado, en este caso, tiende a arrancarse él mismo su propio pelo.
  • Alergias: cualquier reacción alérgica a un tipo de alérgeno (ya sea alimenticio o ambiental), puede producir irritación cutánea con su consecuente caída de pelo.
  • Sarna: se trata de una enfermedad cutánea, que afecta a la piel del gato. Es muy contagiosa y provoca la caída de pelo, además, de dermatitis y enormes molestias de picor en el animal.
  • Mala alimentación: que nuestro gato no lleve una dieta adecuada, sana y equilibrada, también puede provocar la caída del pelo en el felino.
  • Quemaduras: una quemadura en alguna zona de la piel del animal, producida con cualquier elemento que emane mucho calor, provocará una herida además de la caída del pelo en la zona dañada.

Ante la caída del pelo de los gatos, los dueños de estos adorables animales no deben dudar en acudir al veterinario para que éste diagnostique si se trata de un síntoma sin importancia o si, por el contrario, es necesario aplicar algún tratamiento.