A los perros les gusta correr por el parque, frotarse con la hierba y meterse entre los matorrales para descubrir cosas nuevas. Una serie de acciones que son muy divertidas, pero, también, muy sucias, y que obligarán a que les bañemos cuando lleguemos a casa. Te damos algunos consejos para bañar a tu perro: 

  • Frecuencia. Depende de cada perro, de sus costumbres y sus actividades diarias, pero lo aconsejable es bañarlo cuando realmente lo necesite, ya que hacerlo en exceso, puede provocar que la piel pierda sus propiedades protectoras naturales, causando sequedad e irritación.
  • Producto de baño. Hay que seleccionar un buen champú, que esté especialmente formulado para la piel del perro, porque no tienen el mismo pH que los humanos. El champú, a no ser que sea antiparasitario, es conveniente diluirlo para que se reparta mejor en el pelo.
  • Aclarado. Es muy importante no dejar ningún resto de jabón en la piel del animal, porque eso le puede producir irritación, picores y diversos problemas en la dermis. Después del aclarado, es aconsejable aplicar un acondicionador para que el pelo esté bien hidratado y para facilitar el cepillado, ya que el pelo estará más sedoso y no se formarán tantos nudos.
  • Secado. Primero hay que quitar la mayor parte de la humedad con la toalla, con mucho cuidado para no enredarle el pelo. No es recomendable frotar el pelaje; lo mejor es estrujarlo poco a poco. Es muy importante que la raíz se seque por completo, por eso hay que realizar el secado concienzudamente, empezando por las raíces hasta llegar a las puntas. Para eliminar la humedad por completo se utilizará el secador, mientras se cepilla el pelo cuidadosamente.

Cada vez que tengas que bañar a tu perro, ten en cuenta estos consejos, para que esté impecable tras el lavado.