En el momento de la muda, tu perro puede perder miles de pelos al día que acaban lamentablemente, en muebles, suelos y alfombras. Eso no se puede evitar, pero sí ejercer cierto control. Se deben tomar ciertas medidas para controlar la caída del pelo de tu perro.

La primera medida es el cepillado del animal. El cepillado regular es esencial para proteger a tu mascota de pulgas y otros parásitos, ya que elimina el pelo muerto, la suciedad y los parásitos; además, estimula el aporte de sangre hacia la piel, lo que genera un pelaje de aspecto más sano y brillante.

Escoger el cepillo adecuado que proteja el cabello de tu mascota es una tarea importante. En el mercado podemos encontrar cepillos para perro diseñados para diferentes tipos de pelaje: largo, tupido, para perros con pieles delicadas, etc. La recomendación es que consultes a tu veterinario o en una tienda especializada antes de hacer la compra.

Realiza el cepillado con firmeza. Para que resulte efectivo, debes hacerlo penetrando hasta la raíz, ya que es necesario desprender los pelos sueltos. Tras cepillar a nuestro can de la cabeza a las patas (sin olvidar el rabo), es conveniente cambiar la dirección del cepillado para arrastrar los pelos que no se cayeron en la primera pasada.

Si tu perro es de pelo corto, puedes utilizar también un rascador de goma, siempre en la dirección del pelo, o una manopla de las que van cubiertas con pequeños dientes de plástico o goma, sobre todo si tu can es de los que no se están quietos durante el cepillado. Así creerá que le estás acariciando.

Otra posibilidad es peinar al perro durante el baño. Cepillarlo mientras está en la bañera es una ocasión perfecta. Cuando vayas a realizarlo, protege a tu mascota de las altas temperaturas, ya que cuantos más grados haya en la estancia más pelos se le caerán, y utiliza agua templada que, además de que afloja el pelo, permite una mayor facilidad a la hora de peinarlo. También puedes hacerlo después, mientras le secas el pelo con una toalla o un secador.

Para mantener a tu mascota protegida de las infecciones del entorno en el que se encuentra, presta una atención especial al pelo de sus patas, zona que suele quedar en el olvido. Utiliza un paño o una esponja húmeda para limpiar el pelo sucio cerca de sus pezuñas.

Su cola también merece cuidado, limpia el pelo de la parte posterior de cualquier suciedad que haya podido arrastrar, sobre todo si se trata de perros de cola larga.

Recuerda también que, si el pelaje está suave y desenredado, será más sencillo el cepillado. Para facilitar el peinado es conveniente aplicar un acondicionador para el pelo específico para mascotas.

Finalmente, es importante tener en cuenta que, aunque parezca que los perros de pelo largo pierden una mayor cantidad de pelo que los de pelo corto, no es cierto. Simplemente es que en los perros de pelo largo resulta más visible. Un pelo sano va unido a una piel sana, por eso debes cuidar ambos aspectos para que tu perro esté bien protegido.