En otoño con el cambio de estación se reducen las horas de luz y descienden las temperaturas, por lo que si no cuidamos bien de nuestras mascotas pueden coger resfriados o sufrir dolores y artritis, sobre todo, si son mayores. Además, es la época en la que nuestros peludos mudan el pelo y conviene hacer una revisión veterinaria para seguir con el control de desparasitación y vacunas.

Los cambios en las rutinas alteran a nuestras mascotas y necesitan un tiempo para adaptarse, y es necesario que nosotros les facilitemos esta superación. Por ejemplo, en el caso de los gatos que reducen su actividad en otoño, es importante que los incentives para jugar y les mantengas activos para evitar que empiecen a sufrir de enfermedades como obesidad. Es un buen momento para que renovemos los juguetes de nuestra mascota y así les demos nuevas motivaciones para moverse.

De hecho, para las mascotas reducir su actividad puede suponer un incremento de su peso ya que tienden a comer lo mismo o mayor cantidad de alimentos, pero haciendo menos ejercicio. Acuérdate de ir al veterinario en esta época y procura darle una ración recomendada para su peso. Puedes controlar que su alimentación sea adecuada utilizando una báscula.

Cómo hemos comentado, el mayor cambio que supone el otoño en nuestros animales es la pérdida de pelo, ya que, tanto gatos como perros, se preparan para renovar su pelaje como una forma de adaptación frente a la bajada de temperaturas del invierno. Por lo que es esta época es un buen momento para elegir un nuevo cepillo para tu mascota y mantenerlo bien cepillado. Además, con la lluvia hay más humedad y conviene secarles bien el pelo para evitar problemas de piel como dermatitis.

También las aves renuevan sus plumas, sobre todo en otoño para poder enfrentarse al invierno. Es fundamental que sea una transición natural y que no les cambies de lugar cuando comiencen a descender las temperaturas. La jaula siempre debe estar en un lugar resguardado, pero tanto del frío como del calor.

Igualmente tienes que tener especial cuidado con tu mascota para que no se resfríe. Los cambios de temperatura pueden hacer que coja un buen catarro. Con la llegada del frío bajan las defensas y el sistema inmune se debilita por lo que son más vulnerables a virus y bacterias.

Además, el frío y la bajada de temperaturas afectan especialmente a los animales mayores que tienen problemas de huesos como artrosis y artritis suelen sufrir mayores dolores. En estos casos también es importante prestar atención a su peso, y suministrarles alimentos especiales además de procurar que hagan ejercicio controlado. Incluso se les podrán administrar condroprotectores para el cartílago, o antinflamatorios y analgésicos para eliminar la inflamación y el dolor, siempre bajo la supervisión del veterinario, eso sí.

Es durante los meses de otoño se inician las campañas veterinarias que aconsejan hacer revisiones coprológicas para la detección precoz de enfermedades como la leishmaniosis. De hecho, es recomendable que le facilites a tu veterinario información sobre la zona en la que has estado de vacaciones con tu perro, ya que cada área geográfica tiene diferentes tipos de parásitos comunes.

En el caso de los gatos, aunque no hayan salido de casa en las vacaciones, el otoño trae consigo mayores niveles de humedad. Y es el hecho de que esta aumente facilita la aparición de huevos, parásitos y pequeños gusanos que puedes introducir en tu hogar sin darte cuenta a través del calzado por lo que también es aconsejable hacer la revisión veterinaria anual a tu gato durante esta época.