Las ovejas dan leche y lana. Eso nos han contado desde que íbamos al jardín de infancia, pero a lo mejor nunca te ha dado por pensar en esas ovejitas que también tienen su función a la hora de matar el insomnio… así que vamos a comentar algunos datos curiosos sobre la lana (y sus ovejas).

La lana y el pelo en las prendas es algo que los seres humanos hemos utilizado desde al menos el año 6000 a. C., cuando los iraníes comenzaron a domesticar ovejas y usar su lana para mantener nuestros cuerpos calientes. Lo que comenzó como un instinto de supervivencia básico, se ha convertido desde entonces en una enorme industria de cría de animales domésticos en nombre de la moda.

Aparte de la sensación suave y lujosa que asociamos con la popular cachemira, a muchos nos puede resultar difícil distinguir entre los diferentes tipos de lana y pelo. Aunque existen muchas similitudes tanto en los procedimientos de cultivo como en las propiedades generales de la lana y el pelo, por lo general se distingue entre los animales de los que proceden. La lana se obtiene de ovejas (Merino, Lincoln, Dorset...) pero el pelo proviene de otros animales como las cabras (cachemira, mohair), las alpacas (alpaca) o los conejos (angora).

 

El término lana se refiere al vellón completo en la piel exterior de la oveja, mientras que el pelo se divide en dos tipos: la capa exterior, conocida como "pelo protector", y la capa interna. El pelo protector está en la parte externa del animal y sirve básicamente como protección contra la lluvia; es más gruesa y áspera que la capa interna, cuyo fino pelo sirve para mantener al animal caliente.

La capa interna es suave y muy apreciada; generalmente es idónea para su uso en prendas de punto, pero a veces las dos se mezclan en el mismo hilo terminado (por ejemplo, en el mohair). Las fibras de lana son generalmente más cortas y gruesas, y tienen escamas más pronunciadas, mientras que el pelo tiene generalmente fibras más largas, más finas y con escamas menos evidentes. 

 

Tanto la una como el otro tienen numerosas propiedades: generalmente son duraderos, ignífugos y repelentes al agua; ofrecen un buen aislamiento debido a sus propiedades de absorción de la humedad y a su capacidad para atrapar el aire; teñirla es sencillo y tanto la lana de oveja como el pelo de alpaca ofrecen cierta gama de colores naturales que no requieren tintes adicionales; son fácilmente renovables y reciclables.

Y aunque se requieren alimentos, energía, agua y medicamentos para criar a los animales y el impacto ambiental puede variar de una fábrica a otra, algunos procesos de lana y pelo son orgánicos y están libres de pesticidas y productos químicos.

 

Existen más de 900 razas de ovejas en el mundo, siendo una de las más populares la Merino, de las que hay 148 millones en Australia, productor del 80% de la lana que se utiliza en la industria textil mundial, con casi 300.000 toneladas al año.

 

-        Una oveja merina puede producir más de 100 kg de lana durante su vida

-        La fibra de lana merino puede absorber hasta un 30% de su propio peso en humedad permaneciendo seca al tacto. También es capaz de extraer 10 veces más humedad de la piel que una fibra sintética, mientras mantiene todas sus cualidades

-        La estructura de cada fibra le da a la lana su elasticidad mediante un patrón “tipo sacacorchos tridimensional”. Los resortes en espiral de estas cadenas moleculares tienen una "memoria" especial que hace que las propias fibras de lana tengan forma de espiral, lo que explica su resistencia

-        La lana merina tiene una estructura porosa que la convierte en muy buen aislante térmico

-        Tiene una protección UV natural incorporada, lo que ayuda a evitar que las ovejas y los corderos se quemen con el sol

-        Es resistente a las arrugas

-        Sus fibras son muy duraderas y flexibles. La fibra de lana puede soportar ser doblada 20.000 veces sin romperse. En comparación, el algodón se rompe después de 3.000 pliegues y la seda después de 2.000

-        Controla los olores: la lana tiene una resistencia natural permanente al crecimiento microbiano y la retención de olores. La razón es una combinación de su excelente capacidad de absorción de humedad y las superficies irregulares y negativamente cargadas de sus fibras. Las bacterias que causan olores prefieren las superficies expuestas, planas y cargadas positivamente de la fibra sintética

-        Las ovejas son inteligentes: no solo pueden reconocer hasta 50 caras de otras ovejas y recordarlas durante 2 años, sino que también pueden reconocer rostros humanos

-        Tienen una excelente visión periférica: sus pupilas grandes y rectangulares les permiten ver casi 360 grados. De hecho, pueden ver detrás de sí mismas sin girar la cabeza

-        Según las normas de la UE, un producto puede estar etiquetado como 100% lana o 100% pura lana siempre que no contenga más del 5% de impurezas involuntarias.

 

 

Muchas de las propiedades deseables asociadas con la lana y el pelo provienen de una proteína natural llamada queratina, que se encuentra en las fibras del pelo y la piel de los mamíferos. Esta proteína tiene un núcleo bilateral que hace que las fibras se retuerzan y se doblen, dando a la lana su rizado y elasticidad naturales. Otra propiedad beneficiosa de la queratina radica en su resistencia al fuego que, a diferencia de las fibras vegetales, hace que la lana y las fibras capilares sean “autoextinguibles” una vez que ya no se encuentran expuestas directamente a la llama.

 

Sin embargo, tiene algún inconveniente, y es que la lana y el pelo se debilitan cuando se exponen al agua; la lana pierde aproximadamente una cuarta parte de su resistencia cuando se moja. Otra desventaja de la lana y el pelo (también de otras fibras naturales) es su tendencia a convertirse en alimento para las polillas, un problema que no comparten los textiles sintéticos.

Si obviamos estos detalles, las propiedades beneficiosas de la lana y el pelo posiblemente las hacen incomparables a cualquier fibra sintética que conozcamos actualmente.