¿No conocías su existencia? Te contamos algunas curiosidades sobre esta especie. Una tortuga de tierra en casa dejará con la boca abierta a tus visitas. ¡No es nada común!

  • Su caparazón y esqueleto está formado por más de 50 huesos diferentes. ¡Casi nada! La verdad es que es impresionante ver los esqueletos de tortugas de tierra gigantes, que se encuentran en los museos. Digamos que el caparazón es el encargado de salvaguardar el resto de esqueleto, muy poca cosa en comparación. Transcurridos los siglos, se mantienen increíblemente bien.
  • Nunca podrían deshacerse del caparazón al 100%. Las tortugas están condenadas a vivir con él.
  • ¿Piensas que los caparazones son como nuestras uñas? La mayoría pensamos que son como armaduras. Pues no, la realidad es que tienen riego sanguíneo y nervios por lo que pueden sentir dolor si se les hace daño y eso, ¡no lo queremos!
  • Si vas a tener una tortuga de tierra en casa, no tienes de qué preocuparte ya que no requieren grandes cuidados. Lo que sí debes evitar en la medida de lo posible, son las corrientes de aire o frío. No lo soportan. Debido a sus orígenes, aunque hay diferentes razas, no suelen soportar los climas húmedos o fríos. Si va a vivir en un jardín de España, lo mejor es que tenga una caseta con calefacción adaptada a sus necesidades.
  • Su dieta es mayoritariamente vegetariana. Tendrás que provisionarle de lechugas, frutas y verduras. ¡Ellas sí que saben mantener la línea!
  • Los meses más fríos los pasan hibernando, ¡por eso no se mueven!
  • En el año 1968 una tortuga fue el primer animal de la historia en viajar al espacio.
  • Razas como la tortuga Caimán pueden ser especialmente depredadoras.
  • Aunque sin cuerdas vocales, pueden lanzar determinados sonidos.
  • Son muy longevas, llegando incluso a pasar los 100 y 200 años.
  • Tampoco son tan lentas como pensamos, ¡mucho ojo, no las subestimemos!

Una mascota diferente y original que necesita cuidados mínimos y muchas dosis de cariño.