La vitamina E tiene un papel muy importante en el metabolismo normal de todas las células. Es el antioxidante liposoluble más importante en los tejidos humanos y animales, y por tanto es fundamental en la alimentación de nuestros perros y gatos.

Fue descubierta en el año 1922, por los investigadores Evans y Bishop, cuando observaron que curaba problemas reproductivos en ratas alimentadas a base de una dieta rica en aceites vegetales. Por ello, también se la denominó como “la vitamina de la fertilidad”.

Para que se entienda mejor, dicha vitamina, se encuentra en las partes de las células ricas en lípidos, como son las membranas celulares, y los tejidos ricos en grasas. Su papel principal y, por tanto, más estudiado de es la protección de los ácidos grasos poli-insaturados de los lípidos contra el daño oxidativo. Por eso, la falta de esta vitamina en los cuerpos humanos y animales, puede afectar a varias e importantes funciones vitales.

Su principal característica es que actúa como principal antioxidante tanto en los perros, como en los gatos, evitando la oxidación de las grasas y garantizando el funcionamiento celular. Este complemento, se proporciona en alimentos para mascotas completos y equilibrados. Al ser una vitamina soluble en grasa se almacena en el tejido graso y en el hígado.

Es común su agregación en forma de suplemento adicional a la comida para mascotas para garantizar una nutrición completa. Esta vitamina puede aparecer en muchas formas, pero se agrega en forma de “alfa-tocoferol” al alimento.

También protege al organismo de la oxidación de la vitamina A y a una serie de aminoácidos. Al estar presente la vitamina E se minimiza la cantidad de Selenio necesario para proteger la membrana celular.

Además, refuerza el sistema inmune, tan importante en los meses de invierno, y ayuda a minimizar el desgaste que puede provocar a nuestros perros y gatos el estrés.

Dar a un perro suplementos de vitamina E o una comida enriquecida para perros puede ayudar a mejorar la textura del manto y la piel del perro.

Las fuentes más importantes de vitamina E son productos de origen vegetal, tales como, aceites, semillas oleaginosas, y germen de los cereales. Pero también podemos encontrarlos en algunos productos de origen animal como,hígado, huevos, mantequilla.

¿Cómo sabes si nuestra mascota carece de vitamina E?

Respecto a los perros, los signos de deficiencia se reflejan en la degeneración del músculo esquelético y de la retina. Esta vitamina tiene beneficios anti-inflamatorios, y es una buena aliada para reducir dolores de la artritis. Para un perro anciano con articulaciones rígidas y dolorosas puede ser muy beneficiosa.

La vitamina E también puede promover un corazón sano, y ayudará al músculo cardíaco a desarrollarse adecuadamente en el caso de los cachorros y promover una función cardíaca normal en perros adultos. Los veterinarios pueden prescribir a los canes con problemas cardíacos suplementos además de la medicación.

En el caso de los gatos, aunque se observa muy raramente, pueden presentar deficiencia en esta vitamina, especialmente cuando son alimentados con comida que contiene niveles elevados de grasas insaturadas a la que no han sido añadidos antioxidantes. Su prematura oxidación provoca que se vuelvan rancias muy fácilmente y como resultado su contenido es destruido.

La enfermedad de la grasa amarilla, o esteatitis se produce debido a un déficit en vitamina E, y se presenta en gatos que han sido alimentados exclusivamente con pescados como el atún o las sardinas, que no contienen antioxidantes ni un suplemento añadido. Las dietas comerciales, incluso las que están preparadas a base de estos pescados están adecuadamente suplementadas a este respecto.

También puede ocasionar dolor y disminución de las capacidades motoras, anorexia, depresión y menguar la agilidad.

Así que, si aún no lo hacías, toma nota y proporciona a tus mascotas una dieta equilibrada para proporcionarles una salud de hierro.

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