Aunque ya existe un estudio que ha demostrado que los perros entienden lo que les decimos y cómo se lo decimos, lo cierto es que muchas veces parece que nuestra mascota hiciese caso omiso a lo que le indicamos. Una situación en la que podemos tener esta sensación es cuando nuestro perro comienza a ladrar de manera descontrolada sin atender a razones.

Los ladridos de un perro pueden resultar un verdadero problema para las personas que conviven con él o cerca de él. Las causas de los ladridos pueden ser múltiples y hasta las razas de perros más tranquilos pueden comportarse de esta molesta forma en alguna ocasión.

Para solucionar este problema, muchas personas recurren a los collares antiladridos, unos aparatos que se colocan alrededor del cuello del animal y que generan una pequeña pero molesta descarga eléctrica al detectar la vibración de las cuerdas vocales de nuestro perro.

Pero ¿es bueno el collar antiladridos? Tras consultar a diversos expertos, tenemos que decir que la idea general es que el collar antiladridos puede cortar el problema de manera momentánea pero no lo aborda de base, por lo que, tarde o temprano, el problema persistirá o se manifestará de otra forma que no sea un ladrido.

Para cuidar de nuestra mascota, lo primero que debemos hacer es detectar cuál es el origen del ladrido. Un perro pude ladrar por muchos motivos: miedo, ansiedad, síndrome de separación… Una vez detectado el motivo del ladrido, lo más aconsejable es trabajar con un buen adiestramiento sobre él.

Si, por ejemplo, el ladrido es motivado por una situación de miedo, el collar antiladridos evitará el ladrido en sí, pero no hará desaparecer el miedo. Por el contrario, incluso aumentará esa sensación en el animal, lo que puede generarle estrés, depresión e incluso agresividad. Es decir, nuestro perro, al no poder ladrar, necesitará manifestar ese miedo de otra manera, por lo que el verdadero problema no estará siendo erradicado con el collar antiladridos.

Debemos entender que el ladrido de nuestro perro es su medio de comunicación. Con él, nos está queriendo decir algo. Todos los motivos que propician un ladrido excesivo y molesto, tienen tratamiento. Ante esta situación, antes de recurrir a un collar antiladridos, lo más aconsejable es consultar con un especialista que nos ayude en el adiestramiento no agresivo y constructivo de nuestra mascota. Paciencia, cariño y constancia; estas son las verdaderas claves para lograr que nuestro perro deje de ladrar de manera insistente.