Los gatos con parásitos pueden tener serios problemas de salud si no se pone remedio a tiempo.

Los parásitos se instalan en cuerpos de seres vivos distintos a su especie para nutrirse y vivir de ellos, debilitándolos y creando infecciones. Los gatos con parásitos sirven de alojamiento para estos indeseables compañeros.

Al igual que en los perros, los gatos con parásitos pueden presentar dos tipos de este molesto acompañante: parásitos externos (del tipo de pulgas y garrapatas que ocasionan infecciones en la piel) y parásitos internos (del tipo de lombrices y gusanos, más difíciles de detectar).

Debes examinar con cuidado y de forma exhaustiva la piel y el pelaje de los gatos con parásitos externos, para localizarlos, eliminarlos y poder limpiar posteriormente la zona afectada. En el caso de los gatos, estos parásitos suelen dar menos problemas, ya que los felinos son animales muy propensos a la higiene personal. Los gatos se lamen la piel constantemente. Muchas veces, ellos mismos eliminan los parásitos externos a través de su limpieza.

Los gatos con parásitos internos suelen presentar una serie de síntomas ante los que debes estar atento, pues son la señal de la existencia de posibles gusanos u otro tipo de parásitos intestinales, lombrices y protozoos.

Los síntomas en gatos con parásitos internos, son:

  • Tos
  • Dificultades respiratorias
  • Diarrea
  • Vómitos
  • Pérdida de peso
  • Zona del vientre abultada

Los gatos con parásitos deben ser tratados bajo la supervisión de un veterinario. Éste sabrá recetarle la medicación  y el tratamiento antiparasitario más adecuados para la recuperación de su salud.

Cuando te cerciores de que tu mascota está completamente recuperada, asegúrate de que no sólo el animal ha quedado limpio de parásitos, sino también de que el entorno en el que se mueve está completamente desinfectado. Piensa que muchas veces los gatos con parásitos pueden dejar larvas o huevos de los mismos en la zona en la que se mueven. Limpia bien cada rincón del hogar en el que el gato vive, la caja de arena del felino y su cama, para evitar una nueva infección que pueda volver a poner en riesgo su salud.