La noche entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre es la más terrorífica del año y todas las ciudades y pueblos organizan fiestas temáticas, las casas se decoran con calabazas y hojas secas. Los niños, sin duda, son los grandes protagonistas de Halloween pero, ¿qué pasa con nuestros perros? La realidad es que existen dos tipos de dueños:

  • Los que quieren a su perro sin perder la cabeza y otorgándole su propio espacio.
  • Los que quieren a su perro perdiendo totalmente la cabeza cuya mayor afición es hacer fotos divertidas de su peludo. Por aquí, la mayoría somos de este grupo y nuestros amigos pueden dar buena fe de ello, ¡tenemos todos los chats llenos con fotos de nuestro perro! Es tan gracioso…  Este año no va a ser menos en Halloween y va a salir disfrazado como es debido, el año pasado los vecinos le paraban por la calle.

Dependiendo de la raza y las expresiones de nuestro perro le favorecerá más un tipo de disfraz que otros, como por ejemplo:

  • Increíble Hulk: Si tu perro tiene cara “agresiva” (aunque luego sea un poco bobo/a) puedes pintarle el pelo con un tinte específico, no dañino que se va fácilmente, de color verde y ponerle un pantalón vaquero.
  • Perro salchicha: nunca dejará de hacernos gracia. La verdad es que este tipo de disfraces hay que comprarlos pero son taaaaaaan graciosos.
  • Fantasma: un clásico, deberíamos ser más creativos.
  • Plato de espagueti: Do it yourself! Utilizando hilo grueso y un cuenco sujeto al cuerpo de nuestro perruno podemos simular que le ha caído un plato de espaguetis encima, ¡eso le pasa por glotón!
  • Harry potter: gafas, corbata y capa atada al cuello. ¡Qué estilazo!
  • Collar disfraz: por ejemplo, un collar que evoque el pelo de un león. Gggrrr!!
  • Cabezas: para ser completamente terrorífico puedes utilizar un disfraz que tenga dos cabezas similares a las de tu perro. ¡Será un perro con 3 cabezas!

No cuesta nada sacar una sonrisa por la calle a la gente con nuestro perro oculto tras un disfraz, ¡buen rollo y menos sustos!