Las altas temperaturas a las que estamos sometidos en el periodo estival hacen que nuestros perros estén más expuestos a posibles infecciones o a un cambio de su ritmo de vida perruno habitual. A los humanos también nos pasa, el calor ralentiza…

Pues bien, en cuanto a lo que a problemas de salud perrunos se refiere, el calor, los baños y los paseos al aire libre traen consigo algunas afecciones como:

  • Otitis: la aparición de hongos o algunos parásitos en el interior de los oídos de los perros es algo bastante común. En la mayoría de los casos se debe a que la frecuencia de baños aumenta, bien porque los perros se manchan y huelen más en verano o bien porque los paseos por la playa o ríos traen consigo el correspondiente baño al aire libre… Una vez se acumula la humedad en la zona se abre la veda para que los microorganismos dañinos se alojen ahí pudiendo provocar inflamaciones. Descubre aquí cómo proteger los oídos de tu peludo este verano.
  • Problemas en la piel: al igual que en la piel humana, los rayos de sol también pueden herir o secar la piel de nuestros perros. Además, otros factores como la sal del mar, la humedad tras muchos baños o las sustancias químicas de, por ejemplo, piscinas, pueden hacer que aparezcan alergias, quemaduras u otras afecciones cutáneas.
  • Problemas gastrointestinales: debemos tener especial cuidado con la hidratación ya que cambiar de hábitos o contextos pueden provocar que se ingiera menos agua. Inclusive el cambio de comidas o la exposición a largos viajes pueden hacer que el sistema digestivo perruno se resienta.

La clave para prevenir todas estas afecciones está en reforzar los hábitos de higiene perruna que tanto solemos descuidar en verano bien porque no estamos en casa o bien porque pensamos que, con el calor, los perros tienen menos riesgo. ¡Todo lo contrario!

A la vuelta de vacaciones, una vueltecita por el veterinario no vendrá nada mal de cara a la nueva temporada.