Siempre hemos oído que el sentido del olfato de un perro es 1.000.000 de veces mejor que el de los humanos.

Los perros tienen un instinto natural de oler; así es como sobrevivían en el pasado, y aún lo hacen los perros salvajes o los callejeros. Aunque desde hace siglos se han convertido en mascotas, su instinto de olfatear no ha desaparecido.

De hecho, el sentido del olfato de un perro es tan fuerte que hay estudios  que aseguran que puede detectar ciertos tipos de cáncer.

 

Ya te habrás dado cuenta de que a los perros les encanta oler y olfatear por la forma en que:

  • Saludan a otros perros
  • Siempre tienen la nariz pegada al suelo cuando exploran un sitio nuevo
  • Huelen a los humanos para descubrir quiénes son

Confían tanto en sus narices debido a que el trabajo que llevan a cabo con el olfato es mentalmente estimulante para ellos.

 

El sentido del olfato es una gran fuente de enriquecimiento canino y agota su cerebro tanto como sus patas.

No solo eso, sino que otro beneficio del trabajo de nariz es que genera confianza. Los perros tímidos o temerosos pueden aprender a confiar en sus propias habilidades. Aprenderán a seguir lo que les dicte su olfato, a confiar en ellos mismos, y verán que cuando lo hacen, al final hay un premio.

 

Los juegos basados​​en olores son algunas de las mejores actividades de interior para perros. No solo evita que destruyan tu casa por aburrimiento, sino que también estás atendiendo su impulso natural de olfatear.

 

Algunos de los mejores juegos  para practicar el trabajo de nariz con tu perro son:

 

1. Encuéntralo

Este es uno de los mejores juegos de "buscar y encontrar" a los que puedes jugar con tu perro.

Empieza por llevarlo a otra habitación, después extiende sus juguetes por el suelo. Parte sus chuches en trozos pequeños y escóndelas debajo (o dentro) de los juguetes.

Luego, suelta al perro y dale la orden de encontrarlo: verás cómo su nariz va directamente al suelo y olfatea alrededor de sus juguetes para encontrar las golosinas.

 

¿La mejor parte? Con este juego de buscar y encontrar, tu perro no tardará en aprender la orden "encuéntralo". Empieza guiándolo a un área concreta y diciendo la palabra mientras él husmea. Asociará el olfateo con la palabra "encuéntralo" rápidamente.

El nivel siguiente de dificultad puede ser esconder cada vez mejor las golosinas:  debajo de juguetes, bajo conos de plástico, bajo yogures vacíos…

 

2. Alfombras de olfateo

Son alfombras pequeñas de fieltro. El fieltro se pega en varias direcciones y tapa diferentes zonas. El objetivo es esconder las golosinas dentro de los huecos o bolsillos de la alfombra y esperar a que tu perro las olfatee y de con ellas.

Es un juguete bastante barato que te ayudará a mantener ocupado el cerebro de tu cachorro, especialmente antes de que le permitan jugar fuera, o cuando no podemos sacarle a dar un largo paseo.

 

3. ¿En qué mano está?

Este juego ayuda a tu perro a dominar su entrenamiento olfativo, al mismo tiempo que construye su vínculo contigo.

Para jugar, simplemente sostén una golosina en tu mano y nada en la otra. Cierra las manos para que los puños parezcan una pelota y mantenlos cerca de la nariz de tu perro. Dale la oportunidad de olfatear y recompénsalo abriendo la mano para descubrir la golosina una vez que identifique cuál sostiene la comida.

¿Te apetece llevar este juego de aromas un paso más allá? Pon una golosina de mucho interés o que le guste mucho a tu mascota y una golosina que le guste menos.

Sujeta cada golosina en una mano y pídele a tu perro que olfatee las dos. Lo más probable es que elijan la mano que sostiene la golosina que más les gusta y no la que contiene el alimento más rutinario para él, pero es una excelente manera de poner su nariz a trabajar.

 

4. Elige una taza

Similar al juego anterior, podrías usar el mismo concepto para otro juego de entrenamiento mental.

Esta vez, necesitarás tres tazas y la golosina que prefieras. Haz que tu perro se siente y espere mientras colocas la golosina en el suelo. Luego, cubre la golosina con una taza y coloca las otras dos a cada lado. Desliza las tazas por el suelo y comprueba si tu perro puede distinguir la taza que contiene la golosina. Es una versión canina del famoso trile que se veía por las calles, décadas atrás.

 

5. Sigue el rastro

Puedes combinar el olfateo con la actividad física utilizando un rastro.

Por ejemplo, puedes usar el líquido de un frasco de salchichas y verterlo formando una línea, un zigzag, hacer la línea discontinua… colocando un trozo de salchicha al final del camino. Lleva a tu perro al punto de partida y deja que confíe en su nariz para llegar a la meta.

Es un gran juego para entrenar a tu perro con el olfato, siempre que dispongas de un lugar al aire libre donde no haya problemas con el olor al líquido de las salchichas, que va a persistir allí durante bastante rato…

 

Suceden muchas cosas en el cerebro de tu perro cuando está olfateando. Inhalan y exhalan constantemente y usan su cerebro para descubrir qué es lo que están oliendo.

Por esa razón, olfatear cansa bastante a los perros; se calcula que una sesión de 20 minutos basada en el trabajo de olfateo tiene el mismo impacto en el animal que una caminata de 2 horas.

 

Así que si algún día quieres descansar, o no tienes tiempo para darte un paseo largo con tu mascota, olvídate de las agujetas del día siguiente y dile hola a un perro feliz, contento y satisfecho con esta actividad, diferente del rutinario paseo.