Con la llegada del buen tiempo y el abandono de las bajas temperaturas, se produce la aparición de la oruga procesionaria, un peligro para tu perro.

Protege a tu mascota de las molestias que estos pequeños animalitos pueden ocasionarle.

Los pinos son los árboles donde las orugas procesionarias tienen sus nidos. Deben su nombre a la posición que adoptan cuando caen al suelo una vez que salen de ellos, ya que forman una fila y caminan una detrás de otra, a modo de procesión.

Por qué la oruga procesionaria es un peligro para tu perro

  • Para protegerse, estas orugas desarrollan en su cuerpo unos pelos punzantes que usan como un mecanismo de defensa.
  • Estos pelos a modo de púas liberan sustancias que son urticantes y que provocan picor e hinchazón en aquellos cuerpos que sufren de su picadura.
  • Los perros se encuentran en un mayor riesgo de sufrir las picaduras de la oruga procesionaria, ya que su instinto es olfatear y mordisquear. Cuando un perro encuentra una hilera de orugas procesionarias, no es consciente del peligro que suponen. Tenderá a olerlas y a lamerlas.
  • En ocasiones, ni siquiera es necesario que nuestra mascota sufra la picadura de la oruga procesionaria para presentar los síntomas urticantes que produce. Muchas veces, los nidos vacíos donde han estado las orugas antes de caer al suelo, se rompen y el propio aire puede desplazar los pelos ubicados en su interior, haciéndolos llegar hasta el perro.
  • Si paseas a tu perro por zonas donde hay pinos, protege a tu mascota, vigilando bien el terreno que olfatea. La picadura de la oruga procesionaria, por lo general, provocará hinchazón y escozor en la zona de la piel afectada, además de nerviosismo en el animal. Pero en el caso de una inflamación de la lengua, si es muy acusada, puede llegar a complicarse hasta crear un grave problema de salud, corriendo incluso el peligro de perder parte de ella.
  • Cuando la zona de la lengua de un perro se ve muy afectada por la picadura de una oruga procesionaria, el animal se resistirá a comer y a beber y se mostrará muy débil.
  • Las sustancias urticantes que desprenden los pelos de las orugas procesionarias también pueden provocar conjuntivitis si entran en contacto con los ojos del animal.

Si tu perro sufre la picadura de una oruga procesionaria, cuida de tu mascota acudiendo al veterinario de inmediato. Este sabrá aplicar el tratamiento más adecuado, que normalmente consiste en limpiar con suero la zona afectada y en administrar antihistamínicos y corticoides.