Es vox populi que todos las mascotas se parecen a sus dueños. Pero, ¿cuánto de verdad hay en ello? Numerosos investigadores han tratado de averiguar qué consecuencias psicológicas tiene la convivencia con nuestras mascotas. Estas son las principales conclusiones a las que ha llegado la ciencia:

1. Dime qué mascota tienes y te diré cómo eres. Según el prestigioso psicólogo Richard Wiseman “los dueños de peces son los más felices, los de perros los más divertidos, los de gatos los más dependientes y emocionalmente sensibles y los de reptiles los más independientes”.
2. Lo que dices sobre tu mascota te refleja. En el mismo sentido, Wiseman explica que la personalidad que los dueños atribuyen a sus perros es sólo un reflejo de su propia personalidad, y lo que dicen sobre su perro es, con el tiempo, cada vez más parecido a cómo en realidad son ellos.
3. Tu ideología define tu elección de mascota. El psicólogo social Jonathan Haidt sostiene que las diferentes ideologías prefieren distintos tipos de perros, “que encajen con sus propias matrices morales”. Los progresistas, perros educados, que se relacionen con otros perros como iguales; los conservadores, obedientes y leales.
4. Las personas más antipáticas eligen perros violentos. Una investigación de la escuela de psicología de la Universidad de Leicester también cree que las mascotas se parecen a sus dueños tras llegar a la conclusión de que las personas más antipáticas suelen preferir perros de las razas consideradas violentas. Los investigadores no encontraron un vínculo entre los comportamientos delictivos y la preferencia por este tipo de mascotas, pero sí observaron que las personas consideradas menos agradables tenían tendencia a escoger este tipo de perros.
5. Según como seas, eres más o menos cívico. La profesora de psicología Deborah L. Wells elaboró un perfil demográfico de las personas que no recogen los excrementos de sus perros. “Los hombres (35,3%), las personas con bajo nivel de ingresos (18,2%) y los dueños que pasean a los perros sin correa (26,2%) recogen en menor número los excrementos que las mujeres (58,2%), las personas con alto nivel de renta (68,7%) y aquellos que pasean a sus perros atados (72,6%)".