Una de las cosas que no se nos puede olvidar cuando viajemos con nuestra mascota fuera de España, es disponer del pasaporte para mascotas correspondiente, no solo el nuestro, sino también el del animal. Un trámite imprescindible que, además de velar por su seguridad, garantiza su perfecto estado de salud.

En la web de la Comisión Europea, se puede encontrar toda la información sobre el pasaporte para animales de compañía, para los casos de traslados a estados miembros. Sin embargo, no es la propia Comisión la que expide el documento; es competencia de las autoridades de cada país, que delegan esta cuestión en los veterinarios.

Este documento, certifica que el animal no sufre problemas de salud relevantes y, fundamentalmente, que está vacunado contra la rabia, enfermedad que preocupa especialmente a las autoridades comunitarias. Así que antes de dártelo, el facultativo comprobará si es necesaria actualizar esa vacuna (en cuyo caso, volverá a suministrársela), y reflejará esa información en el pasaporte. En el caso de Irlanda, Finlandia, Malta y el Reino Unido, además, los animales tienen que haber sido tratados contra el parásito Echinococcus.

Otro aspecto, que hay que tener en cuenta, es que para relacionar a la mascota con su pasaporte se utiliza el microchip electrónico. Por eso, en España no te darán el pasaporte si tu animal no lo tiene. El chip electrónico es una pequeña cápsula, que se inyecta en la nuca. La pieza electrónica contiene un código identificador, que un veterinario puede leer de forma sencilla con la ayuda de un escáner. De tal forma que, si un perro o un gato se extraviaran o fueran abandonados en otro país sería sencillo obtener los datos de su dueño.

El pasaporte europeo es válido para los viajes dentro de la Unión Europea, pero su valía es inexistente fuera del territorio comunitario. De modo que, para emprender un desplazamiento a otro lugar del mundo, además de la autorización del veterinario certificando que el animal no sufre ningún problema de salud que le impida viajar, hay que informarse sobre las normas que establece cada país. En ese caso, nada mejor que realizar una consulta a las embajadas o consulados de la nación en cuestión, que pueden ayudar a verificar los requisitos que solicita el país para viajar con una mascota.