Más de una vez habrás mirado a tu perro y te habrá parecido que está tan contento que hasta sonríe. Y es que nos encanta humanizar a nuestros peludos y vemos gestos que nosotros interpretamos como tales. ¿Pero es posible que sonrían?

Existen diferentes estudios que han abordado el tema de la sonrisa canina y que afirman que sí lo hacen. De hecho, hay gestos de los perros que delatarían que están contentos e incluso riendo.

Cuando nuestro perro está feliz podemos detectarlo porque tiene la boca abierta, los labios estirados, ojos relajados, las orejas hacia atrás, mueve su cola e incluso su cuerpo. Y es que la convivencia, como pasa con las personas, hace que os entendáis perfectamente con solo miraros.

Además, los perros no se sonríen entre ellos y sólo lo hacen con los humanos. Esto es porque los canes tienen algo llamado “comportamientos adaptativos”. Significa que son capaces de comprender que determinados comportamientos pueden serles de mayor utilidad a la hora de comunicarse. De hecho, si son capaces de utilizar esta conducta es fruto de su evolución.

Este factor evolutivo es primordial, ya que los perros han empleado la observación y la “imitación” del comportamiento gestual de sus dueños, para poder afianzar los lazos afectivos con nosotros.

El hecho de que cuando nuestra mascota sonría nosotros le devolvamos la sonrisa hace que se afiance el comportamiento. Además, lo reforzamos con todo tipo de premios: gestuales, caricias, comida o chuches, aparte de que a los humanos se nos suele contagiar la risa.

La faz perruna y sus expresiones son un comportamiento que se ha estudiado desde la ciencia. En Reino Unido han creado un sistema llamado “dog facial coding system” que registra sus movimientos y estudia sus emociones.

También han estudiado esta teoría científicos de reputado prestigio como el premio Nobel de Medicina Konrad Lorenz en su libro “Man Meets Dog” en el que describía así: “al sonreír, el perro abre de forma ligera sus fauces y enseña un poco su lengua”.

Sin embargo, el perro puede mostrar los dientes y no tiene que ser necesariamente a modo de sonrisa, por lo que hay que aprender a diferenciar cuando está en actitud amistosa y cuando no.

Por tanto, mostrar los dientes puede tener multitud de significados, y debemos involucrar a todo su cuerpo para poder identificar lo que nos está tratando de decir. La sonrisa no se basa solo en el acto de mostrar los dientes, debes analizar sus orejas, sus gruñidos y su movimiento corporal.

Por ejemplo, un perro te puede enseñar los dientes como señal de intimidación y lo detectarás porque su cuerpo se pone tenso, se le eriza la piel del lomo, levanta la cola, agacha las orejas y se agazapa un poco.

Debes fijarte en tres indicadores para detectar las intenciones de un perro:

  • Boca abierta o cerrada. Si está abierta significa que está relajada. Pero si, por el contrario, está cerrada, es porque el perro está en tensión o en estado de alerta.
  • Enseña los dientes. Si el perro enseña los dientes levantando los belfos en signo de agresividad, es mala señal, ya que cuanto más se muestren los dientes, más inminente será la amenaza.
  • Comisura retraída. Si el can enseña los dientes y gruñe porque algo le da miedo y lo considera una amenaza, hay una regla que no falla: cuanto más retraída está la comisura de los labios, más miedo siente.

Cuando los perros sonríen se libera una hormona en el organismo de las personas, la oxitocina, que se produce en el hipotálamo (un pequeño organelo situado en el centro del encéfalo) y que mediante la neurohipófisis acaba en el torrente sanguíneo. Este es un neuromodulador del sistema nervioso central que actúa sobre los sentimientos.

Por este motivo generamos un sentimiento de felicidad que trasmitimos a nuestro perro y el lo interpreta como algo bueno y como un patrón que debe repetir.

Generalmente, un perro sano, es un perro feliz, por lo que si necesitas de un buen servicio veterinario, no dudes en consultarnos.