Y no somos los únicos, ni mucho menos. De hecho, en Japón lo raro es no sentir admiración absoluta por los felinos puesto que allí son considerados un importante símbolo de buena suerte y abundancia, de tal manera que son una parte fundamental de la cultura nipona, ¡están en todos lados! Si todavía no te han entrado unas ganas locas de viajar al país para rodearte de gatos, aquí van unas cuantas más:

  • Tashirojima, literalmente, la isla de los gatos. Sí, sí, has leído bien. Existe una isla donde hay más gatos que personas. Para que te hagas una idea, se calcula que hay una media de seis gatos por humano en una isla de 3km cuadrados que ya se ha convertido en todo un atractivo turístico para los amantes de estos animales.
  • Neko cafés. ¿Habías escuchado alguna vez el concepto de “Gatoteca”? Se trata de bares, pubs, cafés y restaurantes donde puedes ir a disfrutar de compañía felina mientras tomas algo. Se han hecho bastante populares en el resto del mundo, de hecho, en España podemos encontrar la Gatoteca en Madrid, donde además ofrecen un servicio de adopción para los animales.
  • Gatos en la oficina. Si tienes la suerte de trabajar en Japón, quizá puedas proponerle a tu jefe llevar a tu mascota al trabajo – y ser feliz-, porque allí es una práctica bastante habitual. Se ha demostrado que la presencia felina libera estrés en el ambiente laboral y mejora el ánimo de los trabajadores… ¿Para cuándo esta costumbre en España?
  • Gatos maquinistas y gatos que te ayudan a encontrar pareja. Una gata con un gorro de maquinista y una chapa, ¿de verdad no es lo mejor que has visto? Los habitantes de la isla de Kishi apostaron por Tama y no se equivocaron: desde que se puso a los mandos del tren, sus viajeros aumentaron en un 20%, reflotando la economía local del lugar.

Pero ahí no acaba la cosa: además de fortuna, rendir culto a los gatos también puede ayudarte a encontrar pareja. En Tokio existe un templo donde sus visitantes acuden para pedir o desear suerte en el amor y el matrimonio y dejar sus mensajes en tablillas de madera. Ya sabes, si eres amante de los felinos, tu próximo destino no puede ser otro que Japón.