Los gatos son los animales domésticos más inteligentes y sigilosos. Por ello, desde que hace siglos, comenzamos a adoptarlos como animales de compañía, en muchos hogares se necesitaba saber dónde estaba el felino en cada momento. ¿Qué mejor opción que un cascabel anudado al cuello? ¡Encima queda muy bonito! También hay otra utilidad y es que, originariamente, los cascabeles también se ponían con el fin de avisar a los pajaritos de que su presa se acercaba, ¡qué estampa! Pues bien, hay una corriente que cree que no es del todo beneficioso para los gatos.

¿Qué efectos negativos puede producir el cascabel en nuestros felinos?

  • ¡Problemas auditivos: ¿imaginas como acabaría tu oído si llevaras siempre los auriculares puestos y encendidos? Al igual que en los humanos, el tímpano de los gatos es un aparato de precisión y, por tanto, tiende a des-calibrarse si se le expone con regularidad a estímulos fuertes pudiendo dar lugar a pérdida de agudeza auditiva. Nadie quiere ver a su gato sordo pero con cascabel está tan guapo…
  • Estrés y nervios: los gatos son mascotas muy tranquilas que valoran el silencio. Tener el mínimo sonido a cada movimiento no favorece su tranquilidad. Por ello, si ponemos un cascabel, debería ser pequeño con un sonido poco estridente. Así puede que llegue a acostumbrarse y aprenda a pasar de él mientras que los humanos lo tenemos controlado en todo momento.
  • A los gatos no les gusta llevar ni tan siquiera collar por lo que, si al collar le sumamos un cascabel, puede que nunca se acostumbren. Inténtalo y si ves que se ponen nerviosos o su carácter cambia, no dudes en quitarlo, ¡no pasa nada!

Lo principal es que la salud de nuestro gatuno no se resienta por nada del mundo.