Realmente, quien nos saca la sonrisa es nuestro peludo…

Y es que, a veces, cuando les hablamos o escuchan determinados sonidos, tienden a girar la cabeza como si se preguntaran algo ellos mismos: ¿Qué? ¿De qué me estás hablando? ¿Qué ha sido eso? Ummm… me pensaré la respuesta…

A veces, dependiendo de lo que entiendan (o quieran entender, ya que saben perfectamente “hacerse los locos” cuando no les interesa algo) su reacción ante un sonido interrogativo por nuestra parte suele ser la de girar la cabeza.

Se comportan como cuando algunos dibujos animados sueltan gotas de sudor por la frente cuando no entienden algo. ¡Solo les falta un bocadillo con una interrogación en el aire!  ¿Por qué realizan este movimiento? Para nosotros es monísimo y signo de que nos escuchan y nos toman en cuenta pero, ¿qué significa para ellos?

Hay diversas hipótesis en relación a esta pregunta, algunas de las más defendidas son:

  • Los perrunos suelen escuchar mejor por una orejota que por otra, en este sentido, pueden girar la cabeza para evitar que el aire evite que el sonido entre correctamente.
  • Condicionamiento por aprendizaje. Muchos perros saben que cuando realizan este movimiento van a tener mayor atención por nuestra parte ya que, a veces nos reímos o les seguimos preguntando para ver cómo reaccionan, esto es refuerzo positivo y, a ellos les encanta.
  • Otra versión, la más defendida, es que intentan reconocer y traducir el mensaje que les estamos lanzando. Las preguntas suelen tener un tono que ellos reconocen, entonces únicamente les queda descifrar el mensaje. No es lo mismo, ¿nos vamos a la calle? Que… ¿qué has hecho cariño? Si riñes a tu perro en formato de pregunta… ¡estará encantado aunque sea una severa riña! Jijiji.
  • Alerta ante sonidos extraños. Por ejemplo, cuando el televisor o la radio están de fondo y, de repente, suena algo que les llama la atención pueden ponerse a realizar “interrogaciones” como locos hasta que acaben mareados jejeje.

¡Qué graciosos son estos perrunos! Lo importante es que vivan tranquilos y felices, ¡tenemos mucho que agradecernos mutuamente!