Proteger a nuestra mascota de posibles accidentes y daños es una de las máximas preocupaciones de cualquier amante de los animales. Heridas, asfixia, envenenamiento… Si tu mascota se encuentra en alguno de estos casos, debes actuar rápidamente, pero con calma…

Al igual que para las personas, los primeros auxilios tienen la finalidad de proporcionar ayuda en caso de emergencia ante accidentes domésticos o ciertos imprevistos en la salud de las mascotas, pero nunca reemplazarán la atención veterinaria. Por eso ten siempre a mano el número de teléfono del médico de tu mascota o de alguna clínica de urgencia.

Si convives con un can, conocer los primeros auxilios para perros puede resultarte de gran utilidad y evitar sustos que tengan que ver con el bienestar del animal.

Toma nota de la siguiente información que te vamos a proporcionar a continuación sobre primeros auxilios para perros. Ante estas situaciones, la principal premisa es mantener la calma y actuar con cautela, porque los animales al estar heridos y sentirse amenazados pueden reaccionar agresivamente. Estos son algunos de los casos en los que te puedes encontrar:

  • Asfixia: puede ocurrir que tu perro se atragante con algún juguete incrustado en la garganta o con algún alimento. Si tu mascota se pone a toser violentamente y parece que respira con dificultad, es posible que se haya tragado un objeto y esté obstruyendo su garganta. Busca el apoyo de otra persona para que sostenga al animal con firmeza y abra su boca; mientras tú tratas de localizar el objeto con los dedos o una pinza, evitando que se adentre más en la garganta. Si no es visible o es imposible que lo expulse, hay que llevarlo de inmediato a un veterinario de urgencia. Si la asfixia se produce por ahogamiento en el agua, alza al animal sosteniéndolo de las patas traseras. Una vez que haya expulsado el agua, túmbale y realiza masajes cardíacos. A su vez, debes tapar su boca con una mano y con la otra, rodear los orificios del hocico e insuflar aire.
  • Envenenamiento: muchas veces, los perros, como buenos sabuesos, husmean donde no deben. Esto conlleva el peligro de que ingieran cualquier líquido o alimento venenoso con el que se pueden intoxicar. Lo primero que debes hacer, para proteger la salud de tu mascota , es no dejar a su alcance todos aquellos elementos que puedan resultar tóxicos, así como vigilar bien lo que ingiere. Si existe la sospecha de que la mascota comió o tomó algo tóxico, se debe actuar rápidamente ya que el tiempo es fundamental para tratar un envenenamiento y trasladar al animal de inmediato al veterinario. Intenta recoger una muestra del vómito o de las heces o, si es posible, lleva el producto y su envoltorio para que el especialista sepa qué ha ingerido y así pueda darle el tratamiento más adecuado. Al igual que en los humanos no se debe inducir al vómito o darle leche y esperar a las recomendaciones del veterinario. Especialmente si detectas que la sustancia ingerida es muy corrosiva, no hagas vomitar a tu perro. Podrías dañarle. Trata de que beba mucha agua para minimizar los efectos de la sustancia y acude de inmediato al veterinario.
  • Cortes, heridas, objetos clavados y mordidas: puedes aplicar primeros auxilios a tu perro cuando sufra cortes o heridas. Si tu perro suele realizar largos paseos junto a ti, es probable que alguna vez sufra algún corte o herida o que sea atacado por otro animal. Si esto ocurre, lo primero que debes hacer es trasladar a tu mascota a un lugar en el que se encuentre más tranquila y segura. no olvides portar siempre un pequeño botiquín y cuida de tu mascota desinfectando la zona dañada y aplicando un vendaje en caso de ser necesario. Si el corte es muy profundo y no consigues detener la hemorragia, acude a un veterinario para que analice la situación y aplique el tratamiento más adecuado. Si no sangra, limpia aplicando solución salina o agua limpia para evitar infecciones. En caso de que tenga un objeto clavado en su cuerpo, no intentes extraerlo y llévala a su veterinario.
  • Dislocaciones o fracturas. Las caídas o movimientos bruscos pueden provocar dislocación de huesos o fracturas. Inmoviliza al animal lo mejor que puedas para reducir el movimiento, sobre todo si notas que el hueso sobresale de la piel; y acude al veterinario; también aunque no presente una lesión visible (por ejemplo, en atropellamientos) para descartar que no tiene ningún daño interno que pueda perjudicarlo más adelante.