¡Removeremos cielo y tierra si hace falta! Aunque, de vez en cuando pasen cosas como esta y nos entren ganas de…

Un día llegas a casa y… ni gato ni perro recibiéndote. Empiezas a gritar su nombre, le hablas con voz cariñosa, miras por todas las habitaciones ya con el corazón en un puño y, ¡nada!

Si se trata de un perro, la prueba de fuego está si gritas, ¿nos vamos a la calle? Si no viene nadie con cuatro patas corriendo como si el mundo se acabara en ese momento… ¡algo sucede!

¡Dios mío! ¿Qué debo hacer yo ahora? ¿Por dónde empiezo?

  1. Trata de no perder la calma y organizar tu mente. Primero mira si habías dejado alguna puerta o ventana abiertas. Pregunta a todos los miembros de la casa (no vaya a ser que estén tan ricamente de paseo) y mira a ver si hay signos de algún robo en tu hogar.

POR CIERTO, UN SEGURO DE HOGAR TE AYUDARÍA BASTANTE CON ESTE TEMA

Pero ese no es el caso, continuemos:

  1. Si, por desgracia, se ha tratado de un robo. Lo primero que debes hacer es acudir al Seprona, policía local o guardia civil, ellos te guiarán para los siguientes pasos. Te dirán que esperes en casa, pero seguramente salgas a la calle para agotar todos los cartuchos, nosotros haríamos lo mismo. ¡Faltaría más! Pon carteles, utiliza las redes sociales…
  2. Si tu perruno se ha escapado, lo primero es salir a buscarlo por donde habitualmente transitáis o en aquellos lugares que tu instinto cree que puede estar. Seguramente lo encuentres y se lleve un “rapapolvo”, ¿qué has hecho? Con voz enfadada, ¡esas tres palabras le enseñarán que no debe hacer salidas en solitario! Más tarde, un abrazo le vendrá de maravilla (y seguro que a ti te gustará más).
  3. Si tu mascota tiene seguro (que en muchas comunidades es obligatorio, por cierto), contacta lo antes posible.

¡No ganamos para disgustos! Pero, todo merece la pena a cambio de lo que ellos nos dan, ¿verdad?