La ardilla roja, en su nombre en latín, Sciurus vulgaris, o simplemente ardilla común, es una especie de roedor esciuromorfo de la familia Sciuridae. Este tipo de roedor es una de las ardillas más extendidas por los bosques de Europa.

Este tipo de ardilla posee un pequeño cuerpo que mide entre 20 y 30 cm y su cola entre 15 y 25 cm. Suele pesar entre 250 a 340 g y su pelaje es de color rojizo, de ahí su nombre. Cuando llega el invierno le aparecen unos penachos de pelos en las orejas. En sus patas anteriores o “manos” tiene cuatro dedos mientras que en las patas posteriores posee cinco.

La ardilla es un animal curioso, inquieto y muy activo, que necesita moverse intensamente. Por eso si la tienes como mascota debes saber que necesita estar bajo el cuidado de alguien que tenga paciencia, la anime y le dedique tiempo y atención.

Este roedor suele habitar en los bosques de coníferas. Desarrolla su actividad principalmente por el día e invierte sus energías en buscar y consumir frutos, semillas, cortezas e incluso insectos, huevos y aves.

Como curiosidad, te diremos que es un animal que no hiberna, y se mantiene activa durante el invierno consumiendo lo que ha ido almacenando en el suelo y en diferentes oquedades de los árboles y las rocas. Por lo general desarrolla su actividad en los árboles, aunque no duda en bajar para recoger alimento. Además, también la podrás ver nadando con gran con soltura, ya que su cola le sirve como timón para cambiar la dirección de su desplazamiento.

La esperanza de vida de una ardilla roja es de media de tres años, aunque puede llegar a vivir hasta siete años, y diez si vive en cautividad.

Si tienes una ardilla de estas características es conveniente que sepas que es lo mejor para su cuidado.

Qué necesita una ardilla roja en su jaula

Necesita tener una jaula lo más amplia y espaciosa posible para que pueda hacer ejercicio y relajarse en ella. El tamaño mínimo que debe tener es de 100 x 120 centímetros.

Te en cuenta que la jaula será el lugar donde se alimente, haga ejercicio y descanse, vamos que sea su casita, por lo que debe tener algunos elementos básicos para su vida diaria:

  • Ramas naturales, para que las pueda arañar y relajarse.
  • Un nido, para dormir y refugiarse por las noches. Puedes hacerlo con una caja de cartón o una bolsa pequeña de tela con algodones o espumillón.
  • Un bebedero para conejos o cobayas. En ocasiones, las ardillas no entienden cómo funciona, por eso es importante que dejes un cuenco con agua adicional. No debes retirar el bebedero del que tendrá que aprender a beber.

Dónde colocar la jaula en casa

Debes ponerla en un sitio tranquilo y un poco sombrío que no esté apartado para que no sufra ansiedad. Procura que no esté situada en zonas de donde haya corrientes de aire o luz del sol directa.

No obstante, tu ardilla necesitará salir de la jaula para ser feliz debido a su curiosidad y alto nivel de actividad. Precisa estar libre por toda la casa un par de veces al día, como mínimo, y ella decidirá cuándo quiere regresar a la jaula.

Las ardillas tienden a marcar su territorio y aunque no desprenden un olor desagradable, si pueden dejar pequeñas muestras de orina. Además, como son roedores inquietos pueden mordisquear plantas, cables de luz, aparatos electrónicos, tirar cosas al suelo… por eso debes vigilarla cuando esté suelta.

Qué come la ardilla roja

Parte de su alimentación cuando viven en libertad consiste en frutas y verduras por lo que debes proporcionarle una dieta variada, parecida a la que tendría si no viviera en casa. Debes facilitarle:

  • Semillas y frutos secos. Esta tiene que ser la base de su alimentación, por lo que deberá comerlas todos los días. Los frutos secos que prefiere son las nueces, las almendras dulces, las avellanas, los cacahuetes y los pistachos. En cuanto a las semillas, podrás encontrarlas en tiendas especializadas de mascotas donde hay preparados de semillas para ardillas. Asimismo, puedes darle una selección diaria de pipas de girasol y alpiste.
  • Verduras. Tiene que comerlas a diario y lo óptimo es que sean de 4 o 5 tipos diferentes. Las que más les gustan son el pepino, el maíz dulce, el brócoli, las zanahorias y la coliflor.
  • Frutas. Es importante que las coma, pero con moderación, porque el exceso de azúcares es muy perjudicial para su salud. Lo ideal es ofrecer pequeñas raciones un par de veces a la semana. Puedes optar por darle uva, banana, manzana, pera, durazno, cereza, fresa y melón.

Si tienes cualquier duda sobre su mantenimiento y su salud, no dudes en consultar con un veterinario