El cuidado de nuestras mascotas siempre ha sido una prioridad en el día a día. Pero, últimamente, la gente se ha planteado la cuestión que nadie quiere hacerse, ¿Y si muere mi mascota? ¿Qué pasa?

Los animales nos dan siempre amor incondicional sin pedir nada a cambio, y en poco tiempo se convierten en un miembro más de la familia.

Quien haya pasado por la pérdida de una mascota sabe el dolor que supone y los gastos que se generan al rendir un entierro solemne a tu mascota.

Esto, ha generado la preocupación por parte de los dueños y se ha producido un aumento masivo de contrataciones de seguros de deceso de mascotas.

En realidad, esta moda de contratar un seguro de fallecimiento para mascotas apareció en julio de 2018, fecha en la que se lanzó esta iniciativa en el seguro de decesos. Este tipo de pólizas no son obligatorias, aunque son muchos los dueños que han decidido suscribirla para que su peludo pueda tener una serie de cuidados en la fase final de su vida como ocurre con las personas.

La cobertura, de momento, está destinada a perros y gatos, ya que son las mascotas más habituales en los hogares españoles, sin distinción de raza ni peso. La edad media de los perros que se aseguran es de 4,5 años mientras que, en los gatos, es de 3,6 años. En esta cobertura, el 83 por ciento de las pólizas tienen asegurada una única mascota, el 17 por ciento de las pólizas tienen asegurada más de una.

¿Cómo funcionan los seguros de decesos para mascotas?

Este seguro de deceso, por lo general, incluye una visita anual gratuita al veterinario para hacerle una revisión y controlar su estado de salud, su incineración o entierro en caso de fallecimiento, los trámites oportunos.

Al igual que las personas, nuestras mascotas tiene que estar documentadas. De hecho, según marcan las normativas municipales el animal ha de encontrarse debidamente documentado, y el propietario o tenedor ha de estar en condiciones de poner dicha documentación a disposición de la autoridad competente cuando esta le sea requerida.

Por ello, hay que inscribirlo en el Registro de Animales de Compañía antes de los 3 meses desde su nacimiento, vamos como si fuera un hijo, tiene que está registrado. Además, en el caso de perros, el propietario está obligado a contratar un seguro de responsabilidad civil para hacer frente a los daños a terceros.

El capital asegurado depende de la aseguradora con la que contrates la póliza y de la raza de tu perro o gato. Generalmente cubrirá tanto las lesiones corporales como los daños materiales que ocasione a terceros. Y suele cubrir entre los 60.000 euros y los 300.000 euros, y además de la Responsabilidad Civil del propietario como la de su poseedor ocasional.

Con esta cobertura estarás protegido frente a situaciones imprevistas como mordeduras o roturas de objetos valiosos.

Si llegado el momento tu mascota fallece, has de comunicarlo ante los registros de identificación donde esté inscrito el animal. Como cada comunidad autónoma tiene su propia legislación, es importante que te informes antes sobre las leyes públicas de salubridad e higiene para evitar una posible infracción legal.

Debes evitar enterrar tú mismo al animal. Si quieres hacerlo es obligatorio realizarlo a través de los servicios municipales o a bien de alguna funeraria de animales y mascotas.

De hecho, ya existen cementerios para mascotas, que ofrecen lapidas y ataúdes, diseñados al gusto de los dueños para que sus mascotas puedan disfrutar del descanso eterno.

También puedes optar por la incineración una práctica cada vez más utilizada en España. Suele ser la mejor opción para que guardar los restos de su mascota, y tenerlo cerca de nuestros hogares.

Sin duda, es un trámite poco agradable, pero estaremos más tranquilos y asesorados cuando tengamos que afrontar su pérdida.