Evitar los posibles accidentes de nuestras mascotas que puedan ocasionar una muerte prematura es la mayor preocupación que todos tenemos cuando vivimos con animales en casa. ¡Les queremos tanto! ¡Son parte de la familia! ¡Nos dan más cariño que la mayoría de las personas! Son únicos y debemos hacer que vivan una vida estupenda, ¡se lo merecen! 

Ojalá tuvieran la esperanza de vida que tenemos las personas pero, como no es así, los dueños de mascotas debemos ser conscientes de ello desde el momento uno. Teniendo eso claro, nuestro cerebro tendrá tiempo para racionalizar y entender que, llegado el momento, (que llegará) hay que sobrellevarlo con naturalidad.

Mientras tanto, ¡disfrutemos de ellos! Pero… ¿cómo podemos averiguar que nuestros perrunos se están haciendo viejetes? ¿Hemos de comprarles un bastón? Ohh, qué monos!!

¿Sabías que los perros de razas pequeñas tienen mayor esperanza de vida que las razas grandes? ¡Curioso! No tiene por qué ser siempre así pero, por regla general, suele ser cierto. 

Algunos de los signos que podemos interpretar como inicio de la vejez son:

  • Dichosas canas. Sobre todo en morro y patas aunque depende del tipo de perro y pelo aparecerá en diversas zonas. 
  • Su carácter cambia, notarás que juegan menos que habitualmente y en los paseos diarios su ritmo disminuirá. Ahora su vida es más sedentaria. Esto no sucede de un día para otro sino que, como en las personas, es de forma progresiva. 
  • Engordan o adelgazan. Su peso cambia de forma brusca, como en las personas, los músculos ya no están tan fuertes... Por regla general, lo más normal es que tiendan a adelgazar. 
  • Los sentidos también se resienten. Ya no tienen tan buen olfato como antes y su vista se debilita. Igual pasa con el oído, a veces se quedan sordos. 

En definitiva, nuestra misión es la de hacer que vivan de la mejor forma posible cuidándoles y mimándoles. Para evitar posibles sustos, es recomendable llevarlos a revisiones médicas periódicas.