Los pájaros son uno de los animales domésticos más frecuentes en los hogares. Entre los más comunes están las especies pequeñas como los canarios y los periquitos, pero cada vez son más los que optan por especies de mayor tamaño como los yacos, las cacatúas y los guacamayos.

En principio tener un pájaro de mascota no suele requerir de grandes cuidados. Hay que procurar que tengan una jaula limpia, reciban la alimentación adecuada, tengan agua limpia para beber y alguna bañerita para que puedan asearse y refrescarse en verano.

Hay quienes los eligen por su canto y sus bonitos colores, y porque además dan alegría a la casa, en otros casos los adquieren como un miembro más de la familia, con los que crean increíbles vínculos. Pero como cualquier mascota, los pájaros también pueden padecer enfermedades que pueden poner en riesgo su salud. Por este motivo es muy importante estar al tanto de los cuidados necesarios que requiere cada especie y mantener siempre limpia su jaula ya que es el mayor foco de infección al que se enfrenta el ave.

Lamentablemente, las enfermedades de los pájaros son bastante difíciles de detectar. Normalmente, cuando nuestra mascota muestra ya síntomas visibles, es porque la enfermedad está muy avanzada y debemos actuar rápidamente. Cualquier cambio en su comportamiento que podamos percibir como la apatía o la pérdida de plumas pueden ser indicio de que algo no va bien.

Cómo detecto que mi pájaro está enfermo

Si detectas que tu ave doméstica tiene alguno de los síntomas que describimos a continuación, lo primero que debes hacer es acudir a un veterinario lo antes posible para que lo examine correctamente y detecte la enfermedad que padece.

Las deposiciones son anormales. Ten en cuenta que tanto la consistencia como el color de las deposiciones de las aves puede cambiar por variaciones en la dieta. Pero ojo porque debe considerarse como anormal cualquier deposición que sea amarilla, rojiza o negra, ya que estos colores pueden ser indicativos de un sangrado interno, entre otras cosas. También es recomendable controlar la consistencia, si es demasiado blanda o demasiado dura puede conllevar problemas para la salud de tu pájaro.

Tiene las plumas erizadas. Si observas que tu pájaro se queda quieto con las plumas erizadas durante más tiempo de lo habitual, puede ser síntoma de alguna enfermedad respiratoria. Pero cuidado porque este comportamiento disimula cualquier pérdida de peso, que es muy grave en las aves domésticas. Si tu mascota se comporta de esta manera más de un día, consulta con un veterinario lo antes posible.

Secreciones nasales, enrojecimiento o inflamación nasal. Si adviertes alguno de estos signos, es muy probable que tu pájaro esté gravemente enfermo. Llévala al veterinario de inmediato y cubre bien la jaula para mantenerla a salvo de corrientes de aire.

Tiene ruidos anormales en la respiración o la voz. Si notas que tu mascota tiene burbujeos, ronquidos, silbidos, estornudos, pérdida de la voz o cambios de tono, así como un aumento en la frecuencia respiratoria o jadeo, pueden ser síntomas de infecciones respiratorias.

Los ojos tienen descarga o están opacos. Éste es otro síntoma claro de enfermedad respiratoria, nerviosa o muscular. Requiere atención inmediata por parte de un veterinario especialista.

Sufre pérdida de apetito. Los pájaros poseen un metabolismo acelerado por lo que es fundamental que se alimenten bien a diario. Si ves que tu ave deja de comer y comienza a perder peso, puede tener una impactación intestinal, que es una enfermedad muy grave. Procura limpiar el suelo de la jaula cada vez que lo alimentes así podrás controlar si consume el alimento o lo tira. Además, verás si sus deposiciones son normales. La pérdida de apetito es un síntoma común para diferentes enfermedades de las aves.

Respira con la boca abierta. Si observas que tu pájaro respira con el pico abierto estando en reposo es un claro signo de dificultad respiratoria y, además, en estado avanzado. Este tipo de afecciones requiere atención inmediata del veterinario.

Tiene el plumaje sucio y deslucido. Que sepas que las aves son animales limpios que se acicalan permanentemente. Si ves que tu pájaro tiene las plumas apelmazadas o sucias, es un posible síntoma de enfermedad. Obsérvala durante un par de días e informa al veterinario de cualquier cambio que notes.

Hace movimientos con la cola. Debido a la anatomía que tienen las aves los músculos de la cola pueden ayudar a expandir la cavidad corporal en un esfuerzo por inspirar más aire. Si hace un movimiento ascendente y descendente de la cola que acompaña la respiración, puede ser un signo de dificultad respiratoria avanzada y requiere atención médica inmediata.

Observas cambios en su conducta. Si notas a tu pájaro decaído, silencioso o con un trino diferente, tu mascota puede estar sufriendo algún tipo de enfermedad. Presta atención a su manera habitual de cantar, así podrás detectar cualquier cambio y actuar a tiempo.