Seis de cada diez niños, entre 6 y 10 años, dejan de utilizar los asientos elevadores demasiado pronto, según un estudio de Fundación Mapfre, que también pone de manifiesto que casi el 10% de los padres reconoce que, al menos esporádicamente, no protegen a sus hijos con sillitas de seguridad infantiles.

Los niños, de entre 6 y 9 años de edad, están expuestos a un riesgo mayor que el resto de grupos de edad cuando viajan como ocupantes de turismos y furgonetas. De hecho, su tasa de fallecidos por millón de habitantes (5,2) es la más alta de todos los grupos de edad, según advierten desde Fundación Mapfre.

La explicación a esta mayor exposición al riesgo en estas edades está relacionada con una mayor movilidad y el hecho de que los padres dejan de utilizar asientos o cojines elevadores demasiado pronto, pasando a utilizar los cinturones de seguridad para adultos, que en el caso de menores de 12 años pueden no quedar correctamente ajustados al cuerpo de los niños y, en consecuencia, reducir su efectividad a la hora de prevenir lesiones.

Estas son algunas de las conclusiones del informe “Asientos elevadores en el automóvil. ¿Hasta cuándo hay que utilizarlos?” Según dicho trabajo, cuando se trata de bebés o cuando los niños son pequeños, la gran mayoría de las familias utiliza siempre sillitas infantiles, que previenen hasta un 90% de todas las lesiones graves o mortales, pero a medida que los niños crecen, muchos padres dejan de utilizar sillitas infantiles adecuadas, bien porque el niño insiste en ello o, más habitualmente, porque se considera más cómodo.

Algunas recomendaciones

Desde Fundación Mapfre, recuerdan que es necesario mejorar el conocimiento de los padres y madres. sobre la necesidad de que los niños mayores sigan utilizando sillitas infantiles o asientos elevadores hasta que tengan más de 12 años o midan más de 1.35 centímetros, como indica el Reglamento de Circulación, e incluso después de ese momento, hasta que el cinturón de seguridad de adulto, quede ajustado con seguridad sobre el cuerpo del menor.

También, indican que para saber si un cinturón de seguridad de adultos se ajusta correctamente a un niño, es necesario comprobar: que la banda inferior del cinturón de seguridad pasa por encima de los huesos de la pelvis y no por encima del estómago del niño; que la parte superior del cinturón pasa por encima de la zona media del esternón y de la clavícula, sin quedar demasiado cerca del cuello y que el niño puede sentarse en el asiento del vehículo doblando con comodidad las piernas, ya que en caso contrario, la postura le resultará incómoda y tenderá a “escurrirse” hacia delante.

Artículo patrocinado por Fénix Directo