Cada vez son más las personas que se deciden por un coche eléctrico cuando se disponen a realizar la compra de un vehículo. Los coches eléctricos están de moda; son más ecológicos, silenciosos y su autonomía cada vez es mayor.

La conducción en un coche eléctrico también varía. Esta se vuelve más suave y fluida, menos forzada, aunque también responde de forma más eficaz y rápida a las indicaciones del conductor. Este, por todos estos motivos, se ve obligado, incluso, a profesionalizar la manera de conducir para sacar el máximo rendimiento a su avanzada maquinaria sin maltratarla.

Además de esto, el sistema tradicional de cambio de marchas también varía en los coches eléctricos. La mayoría cuentan con transmisiones de una sola relación o una sola velocidad, con lo que la tradicional caja de cambios desaparece del habitáculo del vehículo.

La ausencia de tirones, la inmediatez en sus respuestas y su precisión de movimientos logran que podamos sentir la conducción más segura en los coches eléctricos. Para además hacerla más eficiente, recuerda anticiparte al tráfico y sus circunstancias para maniobrar de manera progresiva.

Otro consejo para conducir un coche eléctrico, es que evites sobrecargarlo con peso. A la hora de organizar el equipaje en el coche, la aerodinámica del vehículo, que es fundamental para mantener lo máximo posible la autonomía del coche eléctrico, puede verse afectada.

En la medida de lo posible, evita el uso de dispositivos que puedan consumir electricidad, sobre todo en viajes largos. Nos referimos al uso de, por ejemplo, el climatizador, o a la carga de nuestro dispositivo móvil, que consumiría energía de la batería de nuestro coche y mermaría su autonomía.

Por último, debes saber que los coches eléctricos se especializan cada vez más, contando cada año con una mejorada tecnología que hace más eficiente la conducción. Es el caso de los últimos modelos fabricados. Muchos cuentan con un sistema de recuperación de energía. Esto significa que al dejar de pisar el acelerador, las baterías se recargan de manera parcial y se reduce la velocidad, lo que evita que tengas que pisar necesariamente el freno para aminorar la marcha.

Como puedes comprobar, aunque en un principio la conducción puede percibirse mucho más sencilla en un coche eléctrico que en uno convencional, ya que se asemejan a los coches automáticos, hay varios factores que debes tener en cuenta.