Una reciente encuesta constató que la seguridad vial es el quinto problema que más preocupa a los españoles.

A pesar de todas las medidas y los intentos de concienciación, lo cierto es que siguen cometiéndose imprudencias al volante que pueden costar muy caras.

Conducir habitualmente por ciudad no aminora el riesgo de accidente. Aunque siempre estamos acostumbrados a ver accidentes en carreteras, lo cierto es que el 60% de los accidentes de tráfico son urbanos según ha indicado Antonio Lucas, portavoz de RACE y doctor en seguridad vial.

Se trata de una cifra muy elevada y de la que no hay consciencia. Antonio Lucas ha denunciado que si bien las instituciones políticas sí han invertido tiempo y esfuerzo en asuntos como el impulso del uso del coche eléctrico y el cuidado del medio ambiente, no han puesto el foco en los niveles de siniestralidad ni en ofrecer posibles soluciones.

Cada vez existe una mayor concienciación por parte de la sociedad. La seguridad al volante parece crecer poco a poco gracias a la prudencia de los conductores, pero aún queda mucho por hacer. El esfuerzo no debe quedarse ahí. Tiene que haber un trabajo conjunto de la sociedad junto con las instituciones.

Que el 60% de los accidentes de tráfico son urbanos es un dato preocupante que pone de manifiesto que se están cometiendo muchos errores.

Por un lado, Antonio Lucas ha recalcado la necesidad de la mejora de las infraestructuras, así como de la renovación del parque móvil. La crisis económica ha obligado a muchas personas a no renovar el coche, por eso es necesario implantar el plan PIVE y ofrecer facilidades para que los mantenimientos de los vehículos se realicen.

Pero además de esto, la educación vial debe ser algo prioritario para no cometer infracciones al volante. Las instituciones educativas tienen que intensificar los mensajes. Las campañas por parte de la Policía debes ser también más incisivas.

Pero no sólo ellos. Teniendo en cuenta de que el 60% de los accidentes son urbanos, se hace también un llamamiento a los Ayuntamientos. Estos deben implicarse más y plantear medidas prioritarias en los centros urbanos: mapas de puntos negros, señalización correcta de la reducción de la velocidad en puntos clave, etc.

El trabajo debe ser coordinado entre todos y no dejar toda la responsabilidad de la reducción del número de siniestros en manos de la Dirección General de Tráfico, sólo y exclusivamente.