Durante los primeros años de vida útil del vehículo es cuando realizamos más visitas al taller. Los conductores se preocupan más del estado del coche y de sus reparaciones cuando este es más nuevo. Sin embargo, a medida que el vehículo va cumpliendo años, esta preocupación va disminuyendo.

La lógica nos hace pensar que cuantos más años cumple un coche, más pendientes debemos estar de su buen estado, de los mantenimientos y de las visitas al taller. Aunque tenga la edad que tenga un vehículo siempre se debe contar con un seguro de coche que garantice su buen estado, es cierto que la tendencia es contratar aquel que posee coberturas más completas durante los primeros años.

Cuando el vehículo comienza a ser más viejo, sin embargo, suele optarse por un seguro de coche a terceros, más barato que no cubre todo tipo de reparaciones. Este es uno de los principales motivos por los que las visitas al taller disminuyen.

Los mantenimientos oficiales, que suelen seguirse a rajatabla durante los primeros años del vehículo para garantizar que todo está en regla, se comienzan a distanciar en el tiempo. Si bien un coche con menos de cinco años suele visitar el taller dos veces al año, cuando cuenta con diez años de edad las visitas se reducen a una y se comienza a prescindir de los mantenimientos preventivos. Con quince años, incluso, esas visitas llegan a reducirse a la mitad.

Ante la posibilidad de una avería complicada y cara de arreglar se piensa más en la opción de cambiar de coche y comprar un vehículo nuevo.

El cuidado de la chapa y de esos pequeños bollos y roces que antes se reparaban rápidamente en cuanto se producían para que nuestro vehículo luciese como nuevo, se van dejando con el paso de los años, pues el seguro a terceros ya no los cubre.

Otro de los motivos por los que un coche más nuevo visita el taller el doble de veces que un coche más viejo es que los coches nuevos, por lo general, recorren más kilómetros. Un vehículo que ya cuenta con diez años realiza, de media, cuatro veces menos kilómetros que los coches de menos edad.

Con todo lo mencionado, los conductores de vehículos de más de diez años no están dispuestos a gastarse el dinero en mantener el coche en las condiciones más óptimas, sino que prefieren visitar de manera esporádica el taller para garantizar el buen estado de lo básico y estrictamente necesario para que un coche pueda circular.